| 19 | El deseo

1482 Palabras
“Ambos sabemos que nos deseamos.” Mientras yo me admiraba en el espejo con en ese hermoso vestido azul que había sido de mi madre, noté en el reflejo como la puerta se abría y Max entraba. Se acerco hasta donde yo estaba y sin quitar la mirada de mis caderas saco una caja larga de su la bolsa de su pantalón, la abrió y sin decir nada saco un hermoso collar de cadena delgada pero un con dije en forma de copo de nieve.  Sin preguntar rodeo mi cuello con sus manos y me lo puso para después recorrer con su dedo el camino de mi nuca a mi espalda, y el escote del vestido en la parte de la espalda, le facilitó el camino los dedos de Max. Después dejo un suave beso en mi cuello y miro al espejo donde podíamos parecernos ambos.  — ¿A qué debo el honor de tan hermoso collar? — Pregunte y pude notar cómo la mirada de Max se fijaba en aquel collar. — Lo compre antes de ir por ti al hospital. — Dijo y acerco sus caderas un poco más a las mías. — No te lo quise dar ahí por que estaba tu novio.  Aquellas palabras me devolvieron un momento a mi realidad, pero no estaba dispuesta a sacrificar este momento con él.  — ¿Porqué no nos olvidamos de él? — En el momento que dije eso la mirada le cambio y ahora el deseo que había en ella se intensificaba.  — ¿Hablas enserio? — «Más que nunca» Me limite a asentir.  Max me tomo por la cadera acercándome más a él y comenzó a besar mi cuello de manera suave pero con intensidad. La imagen de Blemir no dejaba de venir a mi cabeza, pero la reprimí no iba a dejar que se me escapara por segunda vez, estaba dispuesta a terminar lo que había empezado.  Max me gira bruscamente para quedar frente a él, pudo notar que me desea tanto como yo a él, y como no pude aguar más me lance hacía él y lo bese como si fuera lo último que iba a hacer en mi vida. Diversos pensamientos vuelven a mí pero una vez más los ignoro.  Me anclo al cuello de Max con ambas manos y él aprieta mi cadera con una mano mientras la otra sube hasta mi nuca donde se encuentra el broche del vestido y lo desabrocha con tanta facilidad que me recuerda que debe ser un experto en esto, deja caer mi vestido al suelo para dejarme únicamente en bragas. Comienzo a acariciar suavemente la nuca de Max y eso lo hace soltar un gemido en mi boca. Vaya que me vuelve loca.  Tomo un pequeño impulso para que me cargue y pode enredar mis piernas en su cadera, Max pone una mano en mi trasero sosteniendo y la otra la pone en mi nuca sujetándome para que no lo suelte. Camina hasta la cama sin dejar de besarme y una vez en ella me deja caer. Me pongo de rodillas sobre la cama y me le quedo mirando fijamente pero seductora.  — Es un poco injusto ¿no crees? — Digo y clavo mi mirada en su camisa.  — ¿Qué?  — Que yo este semi desnuda y tú tengas todo eso encima. — Señalo toda su vestimenta y él solo se ríe.  — Bueno podemos arreglarlo fácilmente. — Sonríe de una manera picara que me hace temblar.  Max dirige sus manos hasta su camisa y desabrocha el primer botón y antes de que pueda continuar lo detengo.  — Yo quiero hacerlo. — Me acerque a él, su respiración comenzaba a acelerarse cada vez más, dejándome entender que yo lo excitaba.  Mientras desabotonaba su camisa, él no dejaba de mirar mis pechos y tampoco se molestaba en disimular un poco el deseo, me apresuro a quitarle la camisa y la dejo caer al suelo y para cuando he terminado, me reclina sobre la cama para quedar a solo centímetros de mi.  Sin permiso ni aviso, toma entre sus manos mi pecho izquierdo y puedo notar que las pupilas se le dilatan, jamás pensé que yo podría despertar demasiado deseo en alguien. Su mano comienza a moverse suavemente en mi pecho y me encanta la delicadeza que tiene, regresa su mirada a la mía y vuelve a colocar sus labios sobre los míos mientras que toma entre sus dedos mi pezón para poder pellizcarlo, lo cual me hace gemir.  Lo deseo tanto como él a mi y en este momento no podemos negar que nos deseamos, hemos estado reteniendo esto por tanto tiempo que ahora es imposible que alguno de los dos quiera detenerse.  Max besa mi cuello y yo me limito a respirar profundamente y grabarme su aroma, comienza a bajar por todo mi cuerpo llenándome de pequeños besos que me hacen soltar gemidos y no me molesto en ocultar lo excitada que estoy.  A los pocos segundo se levanta de la cama haciendo que mi cuerpo arda al no sentirlo cerca, se da cuenta y solo suelta una risita, me toma por los glúteos y me jala al borde de la cama, lentamente baja mis bragas sin dejar de mi mirar mi vientre y una sonrisa llena de deseo de dibuja en su rostro.  — Mucho mejor - sonrió y recorrió mi cuerpo completamente desnudo con su mirada, pero no hizo movimiento alguno.  — ¿Qué pasa? — Pregunte mientras me apoyaba en los codos para poder verlo, él levanto la mirada hacía mi. — Eres preciosa. — Me miraba cada vez con deseo y antes de que pudiera decir o hacer algo me volvió a besar. Rodee su cuello con mis brazos y lo jale nuevamente hacía mi, recostándome sobre la cama, se sentía tan bien y un fuego empezó a encenderse en mi interior, no era mi primera vez pero se sentía como si lo fuera.  Se alejo y poso sus ojos ámbar sobre los míos, puso una mano a la altura de mi cara para apoyarse y con la otra, desabrocho el cinturón que llevaba puesto, se quito el pantalón hasta quedar completamente desnudo pero sin dejar de mirarme. Entre tanta intensidad sentí su mano en mi entrepierna y sentía como subía cada vez más con delicadeza, un hormigueo repentino apareció y se iba asentando en mi vientre, el cuerpo me ardía, puse mis manos en el pecho de Max, al toque su cuerpo se sentía caliente y me gustaba esa sensación, su boca sabor cereza en la mía y nuestras lenguas jugando hacia que me excitara cada vez más, su mano subió hasta mi vientre.  Se detuvo y me miro. — Te quiero completamente para mí — Su mirada se intensifico y me hizo temblar de deseo.  Deslizo su mano hasta mi punto débil y comenzó a mover sus dedos de arriba a abajo, hundió más sus dedos en mi, provocando que mi espalda se arqueara, y a medida que pasaban los segundos los hundía más haciéndome gemir de placer sobre su boca.  — Mierda… — pronuncia Max separando su boca de mi. — Se toda mía. — Me ruega y yo me rindo ante él, su voz se escucha desesperada y su mano se siente tan bien en donde esta.  — Max. — Gimo con dificultad y veo cómo él lo disfruta, pone un dedo en mis labios para que no hable. — Solo se mía. — Me mira con desesperación y hunde más sus dedos moviendo de arriba a abajo obligándome a gemir en su boca. Asiento y él se levanta quedando completamente de pie, antes de que volviera a besarme quedo sentada en la cama, le dirijo una mirada y ni siquiera tengo que pronunciar una sola palabra.   — Hazlo — Dice con cierto deseo en su voz, su piel esta ardiendo y su respiración se agita cada vez más . Me toma por la barbilla y levanta mi cara para que lo mire mientras deja un suave beso en mis labios.  Hace un pequeño guiño y me suelta, tomo su m*****o largo y duro con mis manos y comienzo a mover mi mano lentamente de arriba abajo, puedo decir que le gusta por que hace un pequeño gesto de placer y luego inclina levemente la cabeza hacía atrás y sin que se lo esperé acerco mi boca a su m*****o y lo lamo. Max gime con sorpresa y baja la cabeza hacia mi, lo miro y sus ojos muestran desesperación, sonrió y sigo pasando mi boca por su m*****o, lo lamo y juego un poco con su m*****o en mi boca.  Él me toma por los hombros separándome de su cuerpo y vuelve a acostarme en la cama, me quedó pasmada porque al instante se inclina sobre mí y separa mis piernas para abrirse paso entre ellas.
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