Me acerco a mi cama para echarle un buen vistazo después de que Gina saliera furiosa de la habitación. Estaba perfectamente colocada tal y como la dejé anoche. Lo único diferente eran las marcas de garras en la almohada. Paso ligeramente los dedos por encima, arrugo mi rostro por la confusión. —¿Qué le pasó a mi almohada? —pregunto, desviando la mirada hacia Lana detrás de mí. Ella frunce los labios antes de mirar furiosamente hacia la puerta por donde Gina acababa de pasar. —Gina lo hizo —gruñe —. Estaba tan molesta por lo de anoche que quería destrozar todas tus cosas con sus garras. La detuve rápidamente, sin embargo —Explica mientras me siento en mi cama. Lexi tiene los ojos recorriendo la habitación con interés en los papeles pintados de cachorros de lobo. Lana los había elegido

