4# Lugar equivocado

2141 Palabras
Me levante antes que todos, menos que Lupe, obviamente. Tome un café, mis cosas y dije adiós. Decirlo parece simple pero al caminar lejos de esa casa sentía como mi pecho se apretaba, pensar en Lía, ahora en mi metida en esta situación, pensar en el... parece que viví en horas lo que otras personas pudieron haber vivido en años. camino sobre la carretera sabiendo que quedan algunos kilómetros antes de la parada de bus mas cercana, solo puedo sentir la brisa fría golpear mi rostro, cierro mis ojos y los suyos legan a mi mente, recuerdo cada detalle de ellos, pero rápido abro los míos para volver a la realidad. Mis piernas se aprietan y mis manos sienten una corriente solo de recordar sus labios con los míos y es tan simple y tan enfermo que se que es mejor dejarlo así. Llego a la parada de buces y me siento a esperar, busco un chicle para poder engañar a mi estomago, solo tome un café y empieza a notarse. sumergida en mis pensamientos no me percato del auto que se acerca hasta que ya esta frente a mi, las ventanillas polarizadas hacen que no pueda ver nada hasta que una de ellas se baja, una mujer.—Ámbar?—ella me sonríe y respondo que si con una sonrisa, su cara no me suena pero la esperanza de que pueda ser alguna conocida de Lía que me alcance le emociona a mis pies cansados. Pero la idea se borro tan rápido cómo mi sonrisa, en ese momento las puertas traseras de abren dejando salir a dos hombres vestidos de n***o, antes de poder hacer cualquier cosa uno de ellos me retiene sosteniéndome de los brazos mientras el otro humedece un paño en alguna clase de droga que me hace dormir al instante en que lo coloca sobre mi rostro haciendo que mis intentos de luchar son inútiles ante su fuerza. Horas después Mis ojos pesan y siento como si despertara de un siesta que parece duró días, algo mareada abro mis ojos, los cuales no tuve tiempo de terminar de abrir antes de que una bofetada en seco sacuda mi cabeza, una punzada recorre todo mi cráneo y solo puedo cerrar los ojos con fuerza, no quiero abrirlos, no quiero estar aquí. Abro mis ojos tengo frente de mi un hombre este me mira con asco y ganas a la vez me miro estoy ojada segur m tiraron algo para despertarme. Sin mas llega otro golpe el cual hace que muerda mi propia lengua y el sabor metálico de mi sangre llene mi boca, escupo pero esta no deja de salir como agua, se escurre sobre mi boca semi abierta mientras levanto levemente mi mentón para poder ver la figura delante de mi, la imagen tarda en enfocarse para mi —No tengo dinero, yo...— Una risa burlona sale de el mientras se inclina a mi altura para poder tomarme del rostro con su mano, apretaba como si quisiera arrancarme las mejillas. —Dinero tu?—otra risa, ahora dejando salir el horrible olor que desprendían sus dientes amarillos por el tabaco— infeliz... acaso crees que necesito dinero.—el se aleja extendiendo sus brazos ante mi, cadenas de oro colgaban de su cuello, ropa de marca y un reloj en cada muñeca, es obvio que no quiere mi dinero —De ti puedo querer muchas cosas... pero no tu dinero.—dice en un tono mas bajo, recorriendo mi cuerpo con su mirada, sin mas pasa su lenga por mi cuello como si quisiera consumir de mi —Suelta, quiero ver como pelea.—le dice a uno de los cuatro hombres que están a mi alrededor, no los veía pero podía notar su mirada sobre mi como animales a punto de atacar. uno de ellos me suelta y no se que intento aparentar al arrebatarle el arma a uno de ellos, solo recibí risas de todos, mis manos temblaban ante el metal frio de esta, jamás había tenido un arma en la mano y se notaba, cosa que me jugaba totalmente en contra ahgora. —Déjeme ir... n-no se que quieran pero...—el comenzó a reír de una forma casi macabra, se que si no acabo con el ahora será al revés, solo que no entiendo el porque —Miren... la tonta no es tan tonta— Es allí donde toma su arma y me apunta en medio de los dos ojos, lo imito subiendo el arma a su rostro en vez de a su pecho, el ya tiene practica en matar, es obvio. Pero yo tengo mi vida, y es lo único mío que me queda. —¡Vamos dispara! —mis manos tiemblan y de verdad se que debo hacerlo pero no puedo. En eso el le dispara en la cabeza al hombre que deje desarmado —Ves? para eso se empuña un arma, para usarla —el se acerca y en un movimiento me quita el arma para colocarsela en la cintura—¡Salgan todos!— Estamos como en una bodega de vino o algo así pero hay una mesa enorme y sillas, el se acerca a paso lento y ya sin mas comienzo a rogar por mi vida. —Sabes quien soy?—niego con la cabeza, esperando recibir una explicación. —Sabes que fuiste quien ayudo a la perra de Lía, entonces debes saber de mi—fue ahí donde la realidad decidió volver a golpearme una vez mas, Lía me había contado todo lo que este psicópata le había hecho, pero no pensaba que fuera capaz de... hizo con ella lo que quiso, lía simplemente estaba enamorada, capaz hasta de traicionar a su hermano por el y supo aprovecharse de eso, en cuanto Lia intento alejarse el se volvió loco, el y su hermano pudieron encontrarla, ese día que la encontré en ese estado tan terrible... no tenia idea de todo lo que pasaba. pero ahora lo se, y estoy dispuesta a defender mi vida. —No se quien eres, pero no me interesa —Un golpe en el estomago y luego otro el cual me tumba al suelo, recibo una patada con ese maldito zapato el cual no se me borra de la mente. Porque se que los hombres cuando golpean lo hacen sabiendo donde mas duele, aun recuerdo cundo mi padrastro me golpeaba, es de allí que implemento lo que siempre hice de niña, fingir que me desmayo y rogar por que pierda la conciencia para que deje de doler. Rato después Abrí mis ojos con dolor en ellos, en verdad quede inconsciente—Ahora le harás una llamada a Lía para que me diga donde esta mi hermano, si ella me lo entrega, tu serás libre.—el toma el teléfono y marca el numero de Lía, pone modo video llamada y es allí cundo Lía toma el atiende y me ve.—¡Ámbar!—su grito desborda miedo y sorpresa, ella comiza a llorar aterrada y se que el miedo de todo lo que paso esta de nuevo en ella. —¡Mátame!—grito y el corta la llamada, es allí cundo el me mira asombrado.—Tu estas totalmente loca o eres estúpidamente valiente, morir no es algo lo cual resuelvas mañana.— —No se que será morir...—ya no tenia nada que perder, ya estaba ahí, me tenían, Lía no podría llegar a tiempo y tampoco quería que lo haga— lo que se es que no viviría sabiendo que un enfermo como tu está jodiendo a mujeres y el hijo de puta de tu hermano no se donde este pero seguro la esta pasado igual de bien que yo.—fue allí donde un golpe seco con su arma me dejo totalmente inconsciente. Días después No se cuanto tiempo llevo aquí, tal vez sean dos días o dos semanas, los minutos parecen horas para mi, perdí la percepción del tiempo hace rato, la luz no entra por ningún lugar, solo tengo una botella de agua, mi estomago suena en cada momento. Ahora este enfermo fue el que lastimo a Lía, o su hermano, como sea. Y se que no puede pasarme lo mismo y de ser así un golpe mas no me afecta, ya no me duele el cuerpo ya la sangre se seco. Mi propia orina esta seca en uno de los rincones y el lugar parece cada vez mas pequeño, si esto no es enfermo no se que lo es. En eso la puerta se abre y tiran una mujer la cual a principio no reconozco, pero mis ojos logran enfocarse y puedo verla, es Lía. Me arrastro hasta ella, esta golpada e inconsciente —Lía... reacciona—ella esta totalmente dormida, no se le ven muchos golpes, solo el labio roto pero que mas da si los que ya tenían siguen allí. La recuesto y quito su pelo de su rostro la verdad si ella esta aquí solo pienso una cosa ¿Dónde esta el? Pasan los minutos y veo como ella comienza a reaccionar—Lía.... Lía! mírame, soy Ámbar—ella reacciona y me abraza —Lo siento...lo siento tanto, yo no...—acaricio su cara con ternura, ella esta con mucha pena—No te preocupes... estoy bien.—No le diré que cada día que he estado aquí es como que la muerte me sopla cada vez mas cerca. Ella me mira golpeada y sucia, sabe que no estoy bien,—Dime que no...dime que el no te toco Ámbar, que no abuso de ti también—la voz quebrada de ella me lleva aun lugar muy obscuro, el "también" se queda resonando en mi cabeza, llevándome a recuerdos y lugares aun mas obscuros —No... Tranquila estoy bien y por los golpes no te preocupes—ella me cuenta que cuando el la llamó busco la manera de salir pero era muy tarde, ya había podido localizarla y ahora estaba aquí. Le conté lo que había pasado y ella comenzó a contarme todo, ahora sin saltearse nada y los detalle fueron tan escalofriantes que era poco lo que imagine cundo cure sus heridas aquel día. —No fue tú culpa Lía, te enamoraste, como ibas a saber tu que el tenia eso tan enfermó es su cabeza?—No se que pase por su mente pero es muy valiente, solo por el hecho de querer seguir viva yo en su lugar no se si podría con tanto dolor. —Sabes que cuando quedamos solos con Marcus el siempre me cuido de todo, no lo sabes pero... él paso por mucho cuando se enfrentó a quien no debía, se que no es un santo, se que sus manos están llenas de sangre pero la vida lo alimento de ella y...—Entiendo Lía, no puedes darle balas a un asesino y confiar en que no la va usar.—fue lo único que pude decir. —Se que los bueno ganan siempre...— su voz empezó a tomar un tono distinto—pero en la vida de mi hermano y en la mía los malos siempre ganan. Entonces decidimos ser uno de ellos y no al revés.—En verdad hay mucho que no se de la vida de ellos pero ahora debo procurarme por la mía. —Ahora solo debemos pensar como salir de aquí.— —Seguro te libren Ámbar, el me quería a mi y ya me tiene.— —Igual estas mal Lía, esto no puede terminar así, tu no puedes vivir con esta gente, que tal si te matan? tu hermano no lo soportaría, es capaz de matar a todos y esto no acabara nunca— —No seré el capricho de nadie, el me engaño y prefiero que termine de una vez así podre liberar a mi hermano de esto— —Dejemos que vengan a traernos agua y allí entre las dos quizá podamos...—en eso la puerta se abre y entra el idiota —Y podamos que?.. termina la frase, escapar? — Lo miro de verdad. examino su expresión, su cuerpo, sus ojos... Si ahora tuviera que decir lo que es el asco este hombre cumple todos los requisitos. El sin más me tomó del cabello y me arrastro hacia él, soltó el humo del cigarro en mi rostro. —Sabes algo?— Dice sin dejar de verme — Tu no eres alguien simple — no hablo, estoy congelada y no digo nada —No eres fácil y eso me ayudará — me suelta tirándome al suelo. Se marcha dejando la puerta cerrada, al segundo la abre y tira botellas de agua para luego marcharse — Mi hermano nos sacará. — le sonrió y de verdad espero que así sea.
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