Entre al dormitorio de Owen, el pequeño ya se encontraba en la cama. Le sonreí y me senté en la cama. — ¿Cómo te sientes, campeón? —Pregunte. —Muy feliz ahora que estoy aquí —Me contesto — gracias por no abandonarnos — —Jamás, Owen, jamás —Le dije —…nunca voy a abandonar a mi familia —Sonreí —, fuiste muy valiente —Añadí. —La verdad…tuve mucho miedo, y más cuando ese hombre lastimaba al señor Aiden muy feo —Me dijo con la voz triste — pero él me calmo y me dijo que usted iría por nosotros — —Siempre iré, Owen —Puse mi mano en su rubio cabello —…voy a protegerte porque tú eres mi hijo y nadie te lastimara mientras yo siga vivo —Le sonreí. —Gracias — Owen se levantó y me abrazo. Por un momento me quede sorprendido, pero luego correspondí su abrazo. Entiendo por

