Kai No podía dejarla así sin más, por su seguridad y la de mis hombres; sin embargo, tampoco era posible estar pegado a este lugar, así que acudí a realizar algunas transacciones, las cuales requerían de que yo diera la cara. Mis clientes siempre apreciaban y demandaban esos encuentros, en parte les confería cierta seguridad, no habría trucos si el mismo jefe estaba presente. Lo peculiar del asunto es que el viaje me ayudo para descubrir que hacer con esa mujer, también enfrente la realidad y era que cuando consiguiera mi cometido, tendría que desaparecer. Por lo que debía darme prisa y evitar seguir perdiendo el tiempo, tenía que sacarle la información y de paso deleitarme con ella. … Al volver, aquello era lo que menos esperaba, escucharla llamarme de mil maneras, para que a

