Kai “Y si el destino había sido el culpable de enredarnos. No creía justo que nos alejara, ninguna fuerza debía hacernos olvidar que, por alguna razón, una vez algo nos hizo felices”. Dentro de aquella reunión pactando los nuevos precios de los cargamentos que estarían por salir hacia su nuevo destino, se escuchó la conmoción de afuera de la sala en la que nos encontrábamos. Sin distracciones era una de las reglas y yo fallé a esta, cuando Amin se asomó a la puerta luego de un incesante aporreo a la puerta. Con una mueca de enojo me disculpé con los compradores —señor, su huésped... ha huido, —me lo dijo en un susurro. Tome una bocanada de aire —preparen el vehículo. En menos de veinte minutos ya estaba fuera de esa reunión y en cuanto me monté en el auto le pedí a Amin que se

