Capitulo 6

3382 Palabras
Richard. . —Hola, perdón por la hora. —No pasa nada. —Florencia abre la puerta asi paso por mi hija—. Uy, mira quien llegó. —giro viéndola a Antonela parada afuera de mi casa. —¿Durmió bien estos días?, disculpa porque te la trajo, se suponía que eran tres días y la iba a tener. —No te iba a decir esto Richard, pero la dejo en la vereda, ni siquiera vino a decir que estaba ahi, —la miro enseguida—. La próxima déjamela, porque me avisó la vecina de aca al lado que tu nena estaba en la vereda sentadita con un bolso, se cruzó y estuvo con ella hasta que llegue. —Bien. —suspiro intentando calmarme—. ¿Paso?. —Si, te iba a invitar a quedar pero no te veo con ganas. —No, no tengo ganas de eso sino de ir a acogotarla. —No hagas tonteras, sigue tranquilo asi no te jode, entre mas te enojas mas molesta. —Tu si que sabes de eso. —su ex la molestaba mucho y cuando se calmó dejó de molestar y dejó de buscar a Sol—. Permiso... Uy que duerme. —están las dos durmiendo dándose la espalda, la levanto con cuidado a mi hija para irme a mi casa—. Nos vemos Flor, gracias por todo, y no me digas que no, ahora te pago. —Ya sabes que no, primero porque me preocupo por ustedes y la quiero, jamás la dejaría en la calle. —No me importa eso, la muchacha come, y si que come. —Bueno pesado. —la tapa con una manta y me da el bolso—. Después te mando la ropa que lavé, esta un poco húmeda, cuando se seque la mando. —Dale, gracias por todo. —voy a mi casa viéndola a la hija de su madre parada ahi afuera—. ¿Venias a buscarla antes de que llegue?. —abro el portón sin verla, le tengo tanto asco que no me lo explico. —La traje porque me salió un trabajo... Ahora si me la puedo llevar. —entro parando con el pie el portón para cerrar—. Richard quiero llevarla. —Chau. —cierro pero se interpone—. Muévete, sabes que con mi hija te voy a correr a la fuerza, muévete. —se corre y cierro con llave—. No vuelvas, la dejaste pensando que no iba a enterarme. —Fui a hacer plata, no tenia para darle de comer Richard. —abro sin decir nada. —¿Mami?. —Sshh, ya entramos amor. —Hola papi, no te vi. —cierro atrás mío bajándola. —Vamos a la cama amor, —Siii, tengo sueño papi. —Vamos a dormir, no vas al colegio hoy. —Ssiiii. —Tenemos que ir por los perros a la guardería y llevarlos al vete. —Ay siii, había olvidado. —vamos a la cama, mi cama porque casi no duerme en su habitación—. ¿Podemos elegir nuevas correas?. —Si, vamos a elegir varias cosas, como ropa, se viene mas frio y cuando salgamos a caminar. —Mmmm, Solcito me mostró unos zapatitos de perritos. —¿De verdad?. —Si. —se saca el pantalón de pijama subiendo a la cama, en casa duerme en bombacha, en otros lados con pijama y ella lo sabe muy bien, y yo la ropa quedando en bóxer porque no puedo dormir ni con medias ni menos remera—. Miramos muchos videos y vi que ponen un trajecito como de nieve pero para perritos. —Vamos a buscar entonces, si no encontramos mandamos a hacer, porque sino no salen de la casa. —Siii, ya extraño. —Dormimos un poquito. —me acomodo de lado viéndola porque esta sentada—. Son las seis de la mañana. —abre enorme los ojos dándome risa—. Dormimos, vamos a almorzar y los buscamos. —¿Podemos ir a la montaña a caminar?. —Obvio, ahora dale, a dormir. —Si, descansa papi. —Tu tambien. —Estoy muy contenta que volviste. —Yo igual amor, estoy contento de verte. . Antonela—. Déjame ver a mi hija Richard, que tengas la custodia no significa que puedes prohibirme verla. . Richard—. Lo que hiciste ya esta siendo enviado al abogado y al juez, no voy a prohibirte nada yo, como nunca lo hice. . ................ Unos días después. . —¿Y esto?. —Tengo hambre. —Ah bien, —estaciono afuera de una panadería. —¿Bajas?. —Crei que ibas tu. —Ven, asi eliges. —me paso la mano por la boca cuando va adelante mío, me siento degenerado viéndole el culo sin parar. —Ey. —me mira enojada pero no puedo defenderme, vió justo lo que hacia, agarro la puerta porque estaba sosteniéndola—. ¿Qué vas a comprar?. —Lo que quieras. —¿Pagas tu?. —Obvio, pago yo. —¿Eres de esos?. —¿De qué?. —saco mi billetera del bolsillo trasero y me pongo a su lado esperando porque hay bastante personas. —De los que tienen que pagar para sentirse poderosos. —riendo miro para adelante, aunque siento su mirada en mi cara—. Eres de esos. —Nooo, no soy de esos mi amor. —la miro sonriendo—. Soy de los que mis mujeres no pagan, porque soy hombre. —¿Y eso qué?, si trabajo puedo pagar, que sea mujer no me impide pagar, y eso de mis mujeres nene... que horror. —Eso conmigo no va. —me mira enseguida, voy dejando de sonreír—. Tengo mis pantalones puestos, no soy una princesa que debo esperar en una mujer, yo encaro... Yo busco y yo pago. —Chicos. —la miro a la señora sonriendo. —La señorita elige. —me pongo atrás de ella viendo las facturas. —Aaayyyyy, no te pongas asi. —Disculpa, es la costumbre. —me muevo sin dejar de ver la vitrina. —¿Estas acostumbrado a ser un degenerado?. —Puedo ser lo que quieras cariño. —vuelvo a verla—. Pero degenerado no, con un No funciono. —¿Entonces qué es eso de estar tan cerca?. —Por las chicas, para que no las toquen... Por mi hija asi no la pierdo de vista. —A bien, ahora me ves como tu hija, vamos progresando... Con crema pastelería por favor, ¿esto es para degustar?. —Si, todo esto. —¿Cuál quieres Richard?. —Con nueces. —Aca hay. —abro la boca asi me da ella, sonrio porque se sacude cuando muerdo viéndola a los ojos y mastico aun inclinado—. ¿Y?. —Llevemos. —Bien. —con un dedo me empuja por el pecho—. Mas lejos. —Me alejo, y no hagas cara de asco que soy un tipo limpio. —muerde el budín donde mordí y entiendo la indirecta bien directa—. ¿Algo mas?. —Mmm no, no como mucho dulce. —¿Te cuidas?. —Que te importa. —la miro a la chica que trabaja que nos mira. —Complicada la muchacha, ¿Cuánto es?. —vamos a la casa a desayunar, las chicas pararon con el gimnasio asi que nosotros paramos también. —Richard, abre aaaahh. —muerdo de la factura que sacó y me mira asintiendo. —Esta tremenda. —Mucho. —Hola. —las chicas de la limpieza están baldeando la entrada del garaje y se rien. —Trajimos para los mates, vengan chicas. —Ahi vamos o se comen todo. —entramos todos, es hora de desayuno asi que todas paran. —Uuuhhh que rico Richard, te pasas siempre. —Soy asi mi amor. —la miro a Yake que esta con tremenda cara viéndome—. Bien... Yo un café por favor. —Aca ya puse la cafetera. —me siento al lado de Yake a desayunar. —Buenas... ¿Van todas a la noche?. —Tito viene con el celu en las manos y saca una factura—. Asi compro la carne. —Si, yo si. —Yo igual. —Yo también. —¿Yake?. —Si si, me tienen que pasar la dire. —Ahi te la da Richard que nos juntamos en su casa... Mmm que buenas que están, entonces somos. —nos va contando, las chicas van con sus maridos y lo sabemos—. Listo, ya sé cuánto comprar. —Llevo una salsita picante que trajo mi marido de Chile. —Uujjj que rico. —Permiso, voy al baño. —cuando llego paro porque escucho la charla. —¿Te gusta Richard, Yake?. —Noooo, ¿de dónde sacas eso?. —Cuando llegamos los vimos medios íntimos. —Le estaba dando factura no mas, no digan cosas locas. —me cargo en la pared viendo el techo. —¿Pero nada de nada te gusta?. —Eso, harían una linda pareja. —Primero que Tito aca presente me dijo que nada de parejas con compañeros. —A mi no me metan, nos vemos... —Y después no me gustan los hombres con el pelo largo. —le hago señas de silencio a Tito y que avance—. No niego que es apuesto pero tiene el pelo largo y eso me la baja muchísimo. —¿Y cómo te gustan hombres?. —Bueno no sé, nunca pensé en eso. —Pero tus noviecitos cómo fueron. —Nunca tuve noviecitos. —se me acelera la respiración escuchar eso y Tito abre enorme los ojos—. No tengo problema en decirlo tampoco. —¿Eres lesbiana?. —¿Queee?, noooo, ¿de dónde sacas eso?. —Perdón, es que eres una chica hermosa, te veo y digo que tienes muchos pretendientes. —Tampoco tanto. —sonrío por la risa de las chicas, —¿Y te a gustado alguien?. —Obvio, —ahi se me borra la sonrisa—. Solo que nunca se dio porque mi padrastro es muy estricto, me tiene los minutos contados, es un mundo peligroso para las mujeres dice. —La verdad que bastante. —Y si tengo que describir cómo me gusta un hombre seria... Alto, no me importa si es gordo pero no flaquisimo, el pelo cortito... Como Richard, solo que él tiene el pelo largo y no me gusta, me da asquito, y no es de mala eh. —Eeyyyy, mi marido tiene el pelo largo. —Pero es tuyo no mio... —Sígueme. —¿Te gusta esa piba Richard?. —voy al baño con él siguiéndome de cerca y susurrando—. Sabes lo que pienso de... —Córtame el pelo. —le doy la maquina que tenemos aca ya que muchas veces no podemos irnos en días—. Córtame el pelo Tito. —¿Tuuuu... No te puedo creer. —me saco la remera y señalo la puerta. —Cierra y dale, córtame. —Si. . ***** Yakeline. . Me maquillo con alegría de poder salir, Cristian me dio permiso asi que contentísima, me choca un poco el que confía en Richard y que va a cuidarme y no dejar que nadie se pase conmigo, y no como que soy capas de cuidarme sola, pero fuera de eso realmente contenta de salir, de compartir con mis compañeros de trabajo que me llevo re bien, siempre rio con las locas que cuentan anécdotas o hacen unos bailes a los chicos que me hacen reir con ganas porque los dos le hacen la pata con los chistes dándome mas risa, son tres mujeres grandes y casadas, bueno, menos Gloria que es viuda pero ella siempre dicen, chiste, y no me importa básicamente pero si la risa. —Hija, ¿se puede?. —Si, pasa. —miro por el espejo del tocador a mi mamá, nunca entraron sin golpear, siempre golpean y esperan, me encanta la privacidad que me dan. —Ay Yakeline, que despiole que dejaste. —No te preocupes, mañana ordeno. —¿Seguro?, ¿o entro y va a ser peor?, a parte... —sonrio porque me pongo rubor y veo como dobla la ropa en la cama—. ¿Por qué sacaste tantas cosas?. —Porque no sabia qué ponerme, es la primer comida con mis compañeros, —¿Y qué vas a ponerte?. —Todavía no sé. —riendo niega alzando una camisita. —¿Y el maquillaje?. —Es neutro, una vez que elija qué ponerme veo lo del labial. —Esta camisita queda bien con el ultimo labial que te compraste. —¿Y un jean?. —Mmmm, a ver cuál puede ser... El último que te traje te queda precioso, por ahí ese.—me acomodo el pelo dejándolo lacio sin nada, hay que cocinar seguro y me lo hato, lo que me haga seria un desperdicio—. Ahi llegó Gabi, te lleva y Ari va a buscarte. —Genial, pensaba en tomarme un taxi. —Justo hija, aun pones a prueba a tu papá y hermanos. —Son re pesados ma, no me dejan respirar casi. —me pongo el jean viéndome al espejo grande que me regaló Ari para mis quince. —¿YAKE CUÁNDO SALIMOS?. —YA VOOOYYY. —DALE LOCA, ESTOY HACE UNA HORA. —YA VOY TE DIJE, PESADO. —me pongo unas botitas, la camisita que mi mamá me dijo y una campera de jean—. Lista, ya es la hora que quedamos para comer. —Bien, cuidado hija, manda mensaje a cada tanto. —Si, no creo que dure mucho porque soy la mas joven, todos grandes y no deben hacer mucho. —salgo de mi cuarto guardando las cosas en mi bolsito. —¿Tanto tardaste para ponerte eso?. —le doy una patada—. AAAJJJJJ, PAPAAAAA. —No tienes que hablarle asi a tu hermana y lo sabes. —Cristian me mira de arriba abajo negando. —¿Qué pasa?. —Nada. —No va a decírtelo pero yo si... muy producida para un asado. —Si Yake les parece producida están locos, ustedes con zapatillas y nada mas, por eso. —Bien, vamos antes de que se pudra todo. —Si, chao pa, nos vemos. —Ariel va por ti, mándame mensaje a cada hora asi sé que estas bien. —No te preocupes, confía en mi un poco. —le doy un beso pero no va a dormir hasta que llegue—. Un poquito aunque sea. —Confío en ti no en los demás. —Bien, a cada hora mando mensaje... Mami nos vemos, pásenla lindo. —Ya encargamos comida. —Jjuuuuu, juuuuu. —Gabriel hace que ronca dándome risa, pero paso dándole un golpe en el vientre—. Uuujjjj, y papá te dice princesa, esta tremendamente equivocado. —voy a la camioneta dando saltos como Elenita hace y rie con ganas—. Aaayyy, ella se hace la nena. —Porque lo soy tonto, que ustedes no me vean como la nena que soy es su problema. —subo a la camioneta riendo. —Bien, este chofer personal no sabe dónde queda. —Mira, aca lo tento, y perdón, sabes como es. —No es problema Yake, digo asi y Ariel también pero no es problema, lo hacemos con gusto, y porque da miedo. —vamos a la casa de Richard escuchando música—. Catita y Gio me dijeron que van a ir al cine. —Si, el domingo les dije, la llamé a Mari y me dijo que buenísimo. —¿Mañana los traigo a casa entonces?. —Si, se quedan a dormir, porque vamos con mi mamá y Cristian. —Dale, asi salimos un poco los dos. —Otro sobrino no Gabi, ya son cinco. —Te estoy dando los sobrinos que Ariel no va a darte. —Te pasas nene. —Creo que ahi es, déjame ver. —le enseño el teléfono, no sé cómo hacen para guiarse, yo tengo que ver los números de las casas y de las calles—. Si, ahi. —Hay autos, muchos en todos lados. —Uy esta... —Bien, gracias. —le doy un abrazo—. Ahora le aviso a Ari que ya estoy aca. —También le escribo, si no puede venir vengo, en taxi ni lo sueñes. —Ya seeee. —bajo yendo a tocar el timbre, Gabriel espera y yo nerviosa. —¿Hola?. —salen dos nenas de la casa. —Hola, ¿tu papá es Richard?. —Si, ya llamo. —entran y yo miro a Gabi. —Lo van a llamar. —Aca espero. —le saco el dedo medio y él igual. —Yake, llegaste. —Hola Tito, espero no haber llegado tan tarde. —No, eres la primera. —Genial, asi doy una mano. —Chao. —paso esperando que cierre y Gabi alza la mano—. ¿Tu novio?. —No, mi hermano mayor, aunque no digas nada, Richard cree que salgo con dos diferentes y son mis dos hermanos. —riendo abre la puerta de la casa. —Él y sus suposiciones. —miro la casa bonita que tiene, normal, muebles sobrios, juegos de niños, gatos y perros, unas muñecas y dos nenas—. Fati ven amor... Ella es Fátima mi hija. —Hola Fati, soy Yake, compañera de trabajo de tu papá. —Un gusto. —TITOOOO, DALE AMIGO NO TE HAGAS EL IDIOTA. —miro sorprendida a Richard, se cortó el pelo y es diferente, un hombre diferente—. Hola, bienvenida a mi casa. —Gracias. —no dejo de verlo, aprieto mis manos nerviosa. —Marti ven amor... Ella es Yakeline mi compañera, Yake, ella es mi hija Martina. —Hola Martina. —Puedes decirme Marti. —Y tu a mi Yake. —los miro y me detengo en Richard que me sonrie—. ¿En qué los ayudo?. —Vamos aca afuera, las chicas traen todo. —¿Entonces vine sin nada?, permiso, dejo esto aca. —acomodo la campera y la cartera viendo a las nenas verme fijo—. Que malos, podía traer algo. —¿Sabes cocinar Yake?. —me da risa que Tito se muestra amigable porque para Richard y sus tratos soy una nena. —La verdad que si pero no me gusta hacerlo, mi mamá me obligaba a cocinar porque nunca quise hacerlo. —Eee amigo, busca gaseosa y vasos por favor. —Si. —Ven Yake, salgamos, vamos a comer aca afuera. —¿No hace frio para comer afuera?. —Primero ven a ver y después dime. —miro todo el lugar, un patio enorme con dos hamacas, un tobogán, un área de arena, todo eso cercado, una parte pelada y al fondo el quincho techado. —Ay si, ahi si vamos a estar bien... Ya quiero comer asadito. —¿Te gusta todo a la parrilla o algunas cosas?. —Las achuras amo. —Uy, yo igual, compramos bastantes. —me paro en un borde viendo la parrilla quemándose. —¿Salo la carne?. —Si por favor. —me remango la camisa en los brazos y me lavo las manos—. Te doy una mano con esto. —Mi papá lo pone asi también. —Él me enseñó a hacer asado. —¿De verdad?. —Si, mi papá era militar, uno tosco que consideraba que enseñar las cosas básicas a sus hijos era mariconadas, entonces cuando entrenaba y tu papá era nuestro profesor tuvimos un día de campo y dijo, hoy vamos a aprender a ser hombres, me hacen un asado. —sonrio viéndolo—. Y de ahi comencé a hacer mas seguido y a mi hija le hago cada día libre porque le gusta. —Espero probar mas seguido tus asado, a mi me gusta, mi papá hacia unos re ricos pero comenzó a quemarlos o arrebatarlo que hacemos al horno con mi mamá, hice varias veces, no me quedó wouuu que asado, pero pasable. —Holaaaaa. . .
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