Yakeline.
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—Buen día. —miro a la chica que sale de la habitación de Tito, una rubia enorme y hermosísima—. Ana, mucho gusto.
—Yakeline, encantada.
—Que bueno que al fin hay otra mujer. —nos damos un beso y me siento incómoda porque los dos durmiendo juntos y actúan como que ni se conocieran.
—Ven Yakeline, te presento a los jefes.
—Si. —lo sigo a Richard contenta de salir de ese momento incómodo—. Richard, puedes decirme Yake.
—Crei que era atrevido.
—No, no pasa nada. —lo sigo saliendo de la cocina, las mujeres del servicio ya están trabajando, todas se presentaron muy amables la verdad.
—DALEEEEEEEE. —quedo parada viendo a Richard y al hombre que esta parado abajo de la escalera viendo hacia arriba—. TE VOY A IR A BUSCAR EZEM, DALEEEEE.
—Papi daleeeee. —una nena salta al lado de su papá medio llorando.
—Ya voy Fedora, espera.
—No te apuras y Baram molesta.
—HARLEY AYÚDAME ACA.
—Estoy aca papi.
—Perdón amor, no te vi y te grité... ¿Iva ya estas?, ¿Farik?.
—Si, ya estamos pa.
—Bien, andando... AMOOORRRR.
—No me grites. —baja una mujer de la mano con una chica.
—Vamos amor, ya vamos tarde.
—Te pones loco nene.
—Es que van y vienen, atiendo a uno y el otro necesita ayuda.
—Disculpen. —todos nos miran, parece que recién se dan cuenta que estamos aca parados—. Vengo a presentarles a Yakeline, comienza a trabajar conmigo.
—Yakeline. —la señora viene sonriendo, hermosa mujer, super delgada, bajita, unos ojos enormes y azules que parece que te ven el alma, esta con un vestido marrón clarito con una remera blanca abajo y sandalias bajas, muy preciosa y sencilla por lo que veo—. ¿Cómo estás?, soy Araceli.
—Un gusto señora, espero podamos trabajar bien.
—No le digas señora a mamá. —miro a la nena se para al lado—. Mamá no es señora, es mamá o Araceli.
—Entiendo, entonces le digo Araceli.
—Si, Araceli, porque como no es mamá no puedes decir mamá.
—Nooo, yo tengo mi propia mamá.
—Aaahhh,
—Bueno, un ratoncito metiche interrumpió en la charla, y ya le dije a ese ratón metiche que si se metía en charlas de grandes de nuevo le corto la lengua. —la nena abre enorme los ojos iguales a su mamá y se va con Richard dándole un abrazo—. Pero si, no me trates de usted por favor.
—Disculpe, no va a volver a pasar.
—Hola, Exequiel. —le doy la mano al hombre que me saluda.
—Yakeline.
—¿No eres demasiado jovencita?, ¿Qué edad tienes?.
—Tengo diecinueve, en unas semanas cumplo veinte.
—Eres muy joven. —lo mira a Richard que no dice nada, sigue con la mano en la espalda de la nena que no lo suelta—. Bueno, bienvenida y si para Richard eres la indicada no nos quejamos, confiamos ciegamente en él.
—Gracias por la confianza de aceptarme, poco a poco vamos a ir conociéndonos mas.
—¡Pero que hermosa!. —lo miro al chico que rie porque Richard lo agarra de la cabeza agachándolo—. Aaajjj, perdooonnn.
—Ya estamos listos para salir, cuando digan.
—Vamos entonces.
—Un gusto Yake, espero te sientas a gusto y sino no dudes en decirle a Richard, Tito y a mi esposa.
—Gracias señor.
—Vamos amor. —suspira viéndolos a todos que pelean sin parar.
*****
Richard.
—Eeemmm, ¿qué se hace ahora?. —silbo haciendo que Yake se asuste y todos me miran.
—VAMOS CHE, TODOS LOS DIAS LO MISMO, —Baram que estaba hace media con los cordones se ata rapido—. Vamos, todos afuera ya... DALE PIBE, QUE HACES, TODOS LOS DIAS LO MISMO CONTIGO. —lo empujo a Ezem que se hace el canchero como que me quiere pelear y le doy un coscorrón.
—AAAJJJJJ.
Vamos a dejarlos y ya quiero llegar, son insoportables estos pendejos, y eso que los aguanto unas horas, en las vacaciones duermen hasta tarde y son otros horarios, y ahi si los tengo que aguantar, nos turnamos con las vacaciones, y la traigo a mi hija asi juega con los chicos, y en mis vacaciones queda Tito con Fati, la verdad que Exequiel con Araceli son muy buenas personas porque saben que somos padres antes que empleados y nos permiten traerlas, en los viajes llevarlas y son una mas, es parejo para todos, sus hijos y nuestras hijas.
—Vamos chicos... Ven Yake asi sabes como es.
—Si. —bajan solos con sus mochilas, Baram de una tira arrastrándola—. ¿Te ayudo?. —la mira a Fedo que tiene una mochila enorme para su cuerpito flaco—. ¿Se ve pesada?.
—Estoy bien gracias, no es pesada, es grande y esta vacía.
—¿Si?.
—Si, mira. —la golpea y si.
—¿Y tus cosas?.
—Me las olvidé ayer, mamá me dijo, llevas la mochila y traes las cosas porque voy a ir a buscarlas y cuando vuelvas te voy a dar una buena paliza, bañarte con agua fría y secarte con la tarea, esa parte es buena, no niego. —Yake me mira sonriendo y yo niego, Iva me agarra la mano como siempre y vamos a la entrada.
—¿Agua trajeron?.
—Yo me olvidé. —Baram alza el brazo y Ezem no deja de verla a Yake con una sonrisa de idiota—. Pero pido fiado que me den.
—Mmmjjj, siempre lo mismo.
—Me olvido, a penas quiero venir menos me preparo. —vamos a la entrada donde pongo mi huella y los chicos ponen las de ellos.
—Ven Yake, llevamos a los chicos arriba y ahi bajamos para ellos.
—Que grande que es. —los dejamos a todos y en la pantalla de adelante va siguiendo unos pasos.
—Listo, pon tus datos.
—Si, ¿y esto es para traerlos?.
—Si, aca pongo que llegue tu credencial a la casa, ahora entramos porque tengo la mia, no entra cualquiera aca, entonces todos ponemos que somos de los chicos y nuestras huellas.
—Nos puedes robar nuestros datos asi. —sonrio porque dije lo mismo, pone sus huellas y ya esta—. Listo.
—Vamos entonces, quiero ver como tiras y si te doy un arma.
—¿Si los atacan con que los defiendo?, con mi deditos.
—¿A ver?. —me pasa su mano y la agarro viendo—. Podrían servir, finos, largos, y esas uñas, eres un arma mortal.
—Mmjjjj, me gusta la idea eh, la voy a pensar. —riendo la miro—. Y tengo hambre.
—Pasamos a comprar, eso también te tengo que dar, una tarjeta con dinero para que compres lo que necesites mientras estas en horario laboral.
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