Isabella pasó la noche desvelada, pensando y pensando en las maneras en las que podría obtener esa cantidad de dinero que necesitaba. ¿Cómo haría para tenerlo? Odiaba no tener una amiga a la que contarle su desdicha o que, siquiera, la apoyara moralmente. A eso de las doce y cuarto hizo algo que acostumbraba a hacer cuando estaba aburrida a esas altas horas de la noche y cómo su sueño parecía escaparse a esas horas, sí que era algo seguido. Utilizó un usuario anónimo, algo con X y O’s e ingresó a la sala de Chat Grupal. Mientras leía las conversaciones ajenas donde aquellos desconocidos se reían y bromeaban como cercanos, vio un anuncio por parte de un participante de nombre Spectrus. Le llamó la atención porque luego del mensaje nadie escribió nada, como si temiesen a reaccionar. Era un

