Cuando Isabella abrió los ojos, gente corría a su alrededor, y su garganta dolía demasiado, alguien le pedía que no intentara hablar y empezar a extraer algo, un tubo, al parecer. ¿Estaba viva? Ella pestañeó mientras unas luces apuntaban directamente a sus ojos, intentó mover sus manos pero parecían muy pesadas. Su cabeza dolía, ¿Qué estaba pasando? Casi muere. Eso fue lo que dijo el doctor. Ella casi muere. ¿Y no era ese el plan? Cuando tomó su teléfono luego del último mensaje de texto de su madre, ya no recordó nada más que ir a la habitación de Cíen, verse en su espejo y encontrar aquel pequeño botiquín donde el bote de pastillas llamó su atención. Todo parecía ser mecánico y aún en ese momento de lucidez ella no sabía por qué había hecho aquello, pero lo poco que recordaba era a la

