El Regreso La noche pasó rápidamente. El amanecer llega y nuestro querido obispo se despierta luego de una noche atormentado por pesadillas. Estaba aliviado porque había acabado. Hizo sus plegarias mañaneras, se levantó, se estiró, se bañó, tomo su maleta, salió del cuarto y entró a la sala para hablar con su madre. Con saludos cortos le confiere la importancia que tenía en su vida. Después se despide, va al establo, se monta en su caballo y sale en busca de la comunidad de Sardinia. ¡Estaba listo! La última experiencia le demostró que estaba cerca de descubrir la fuerza de su padre, de las “voces de luz” que constantemente lo bendecían y dirigían los aspectos más pequeños de su vida. Él se sentía bendecido y amado por su padre, por su maestro Jesús u todos sus hermanos. Incrementa el p

