En Casa Tales caminó a través de las calles de su ciudad lleno de angustia, miedo y nerviosismo. En ese momento, sintió un gran dolor en su pecho debido a los eventos recientes. Prácticamente lo habían expulsado del monasterio y de la vida de sus amigos, sólo por hacer el bien. Incluso sabiendo que no era su culpa, se sintió desprotegido y abandonado por su maestro en la cruz. Ahora solo se tenía a él mismo, a su padre spiritual y a su madre de avanzada edad a quien visitaba de tiempo en tiempo. Parecía poco, pero aun así estaba en mejores condiciones que la mayoría de las personas. Al menos tenía salud para trabajar y si fe permaneció firme y lista para nuevos desafíos. Al pensar acerca de todo, hizo un balance de los pros y contra de sus decisiones y encontró que la vida inmersa en el

