La Misión El día después de la inauguración, la “Casa de Resurrección” comenzó sus actividades altruistas. Similar a otro monasterio que Tales había conducido, no había diferenciación entre las personas, todos los que necesitaran ayuda podían participar. Tales y sus amigos mencionaron que debían solucionar una variedad de problemas que iban desde prestar consejo, guía a educar diariamente para que la institución pudiese funcionar a lo largo del día. Inicialmente, con algunas visitas, su trabajo fue esparcido mediante el chisme y luego, en menos de un año ya debían crear un horario de atención. Era señal de que el trabajo estaba siendo reconocido, Tales consideró un ángel de luz: portador de las fuerzas espirituales llamadas “voces de luz”, lo que significaba la obediencia que tenía haci

