El fuego que había encendido Garret relucía con misterio mientras esperaba que Aristo hablara. Las llamas se levantaban y bailaban impacientes por conocer lo que sucedía en el oscuro mundo al que daba luz. Jagger observaba los ojos del anciano que reflejaban con un gesto de dolor el color rojizo de la fogata, pero la mirada del farcro se volvió firme cuando empezó a hablar. —No creo entender del todo la razón por la que esta encantadora mirie se encuentra aquí, pero, si el maestro Jagger me lo permite, me gustaría darle un poco de trasfondo en cuanto a la historia de mi gente. Lily pareció exasperarse, pero Jagger asintió con la cabeza ante la petición de Aristo. Juliet se inclinó un poco hacia delante, expectante. —Verá, mi querida mirie, los farcros y los vampiros siempre hemos conviv

