Garret saltó con fuerza y disparó dos potentes cañonazos que hicieron retumbar la habitación solo con su sonido. Ribal esquivó el primero, que destrozó en mil pedazos la pared, y cubrió su cara con una de sus alas, la cual recibió el impacto del segundo tiro, pero no se inmutó en lo más mínimo. El muchacho lanzó una espada al cazador, al mismo tiempo que se movía con rapidez hacia él. Garret le disparó al arma, que se desintegró en el aire, pero tuvo menos suerte en evitar la carga de su oponente. Con una velocidad arrasadora, Ribal agitó su otra espada y alcanzó a cortar el pecho de Garret. El cazador no se desconcentró y apuntó a quemarropa contra su amigo, el poderoso disparo mandó volando a su oponente que se estrelló contra el suelo en un escandaloso choque. Aprovechó esos segundos

