CAPÍTULO 49 Thalía se giró y lo miro asombrada. ―Estás en el baño de damas ―fue lo primero que se le ocurrió decir, estaba nerviosa y el corazón le latía en la garganta. Máximo no dijo nada, solo dio un paso hacia ella con expresión intimidante y ella se aferró sus manos al lavabo. ―¿Qué… que estás haciendo? ―pregunto balbuceando. La verdad es que Máximo había estado pendiente de ella desde que llego, apenas y escucho lo que le decía su compañera. Su único interés era la mujer delante de él. Su corazón también latía salvaje, sus manos picaban por sentir la suavidad de su piel y su boca salivaba por sentir nuevamente la dulzura de sus labios. ―Máximo… De repente, sin previo aviso, la sujeto de la nuca y la beso. Su beso fue feroz y cargado de necesidad, Thalía fue tomada por sorpresa

