~Maya~ La mañana es tranquila. Es un contraste con el caos en el que se ha convertido mi vida. Observo cómo Keegan y Clay bromean durante el desayuno, sus burlas contribuyen a la ilusión de normalidad. Pero mientras estoy allí sentada, envuelta en su compañía, una llamada a la puerta rompe la tranquilidad. —¿Esperan a alguien? —pregunto. Mis ojos se mueven hacia Keegan, que parece igualmente sorprendido. —No —responde levantándose de su asiento. Su rostro se nota tenso, preocupado, mientras se dirige a abrir la puerta. Lo sigo, y tengo una sensación de inquietud que me recorre la espalda. Abre la puerta y me encuentro cara a cara con un fantasma de mi pasado. El rostro es inconfundible; la figura alta y delgada, el pelo arenoso y la cicatriz que recorre su mejilla. Es un brutal rec

