VENUS Bajo las escaleras a toda velocidad hasta que llego a la puerta trasera dónde logro divisar la figura de mi acosador. Sonrío y sin titubear abro la puerta, encontrándome con un atisbo de sonrisa bajo su capucha, y una preciosa rosa en su mano izquierda. —¿Para mí? —mi sonrisa se ensancha aún más y él solo se limita a asentir—. ¡Oh, Dan! Me lanzo a sus brazos sin pensar, dejándome llevar por el gran anhelo de estar a su lado el mayor tiempo posible. Él deja descansar su mentón sobre mi cabeza, creando una imagen completamente memorable para mi corazón. Comienza a acariciar mi pequeña cintura sobre el camisón y yo tomo el impulso de besar su pecho, justo donde está su corazón. Eso es, Venus. Déjate llevar por el gran deseo de tenerlo a tu lado. Dan y yo nos quedamos en esa posic

