La propuesta.

1067 Palabras
Era tarde de la noche, regresé a casa con mi madre. —Melina—hija es tarde, ya me estaba preocupando.— —Madre ha sido un día largo, necesito descansar.— —Melina—todo bien Lois? —Sí, mamá; mañana te cuento con detalles.— Subí a mí habitación, tomé una ducha y me recosté. Entre sueños escuché que alguien tocaba a la puerta, ioh no!, era George; olvidé por completo nuestra cita. —George—al menos podías avisar que no llegarías, si entre nosotros había algo pues se terminó.— —Lois no merezco ser tratado de esa manera.— dijo George. —Estás tomado George, no digas tonterías; hemos sido amigos de toda la vida, eso va más allá de lo que pueda existir entre nosotros.— dije. —George—no quiero ser más tu amigo Lois, te amo demasiado.— —Podemos hablarlo más despacio George, no precipites las cosas— contesté. —Estoy harto Lois de que no superes tu pasado, estoy asqueado de tus miedos y excusas; hasta aquí llegamos.— No podía creer lo que escuchaba, aquella persona que pensé me comprendía, estaba hablándome de ese modo. —Sabes qué? si tanto te pesa mi pasado, te libero de tus cargas, sal de mi habitación— dije En ese momento me sentí más terrible, mi vida estaba volviéndose un desastre en cuestión de horas, pero igual sentí un alivio al no tener que ser yo, quien destruya el corazón de George con mis miedos algún día. Al día siguiente por la mañana conté todo lo sucedido a mi madre, sobre todo mi despido. —Toc,Toc— Alguien llama a la puerta, ¿Quién podría ser a las 7 de la mañana? Al abrir estaba frente a mi puerta Luke King, yo llevaba puesta una pijama un poco reveladora, por lo que su mirada recorrió todo mi cuerpo en cuestión de segundos. —Señor Luke, que hace aquí?— pregunté —Buenos días, Lois vengo hacerle una propuesta—dijo Luke. —Permítame ducharme— dije. —Usted está bien así, hablaremos rápido lo prometo— contestó Luke. —Usted es la única que conoce mi problema, y solo usted me puede ayudar a resolverlo— —Como podría yo, ayudarle señor?— dije. —Casándose conmigo, la próxima semana; está todo arreglado sólo falta que acepte— contestó. —¿Pero qué dice?— pregunté —Tranquila, habrán reglas de convivencia para su tranquilidad, recuerde que solo es una falsa y cuando pueda tener éxito en ese proyecto que se arruinó, entonces podrá ser libre otra vez, también tendrá a disposición todo lo que desee monetariamente.— —Melina—hija debes ayudar al joven es tu deber por ser la responsable principal de su problema.— —Señor luke ¿cuáles son las reglas de este matrimonio?— pregunté. —Regla 1: Sin sexo. —Regla 2: Seremos un matrimonio feliz frente a todos. —Regla 3: Libres de hacer lo que sea con nuestras vidas. —Debo dejar claro que, no tenemos obligaciones conyugales puede estar tranquila en ese aspecto, no podré exigirle nada Lois y no la tocaré nunca sin su consentimiento.— aclaró Luke. —Es muy importante para mí, que tenga claro que nunca debe tocarme sin mi consentimiento— dije un poco agitada. —Tranquila hija, no te aflijas; recuerda que es un convenio y tú casa siempre estará aquí para ti si algo sale mal.— dijo Melina. —Gracias mamá— dije. —Tengo un compromiso con usted, y debo cumplirlo, acepto casarme contigo Luke— respondí. —¿Puedo tutearte?— pregunté. —No veo inconvenientes si conviviremos juntos.— dijo Luke. —Luke— debo irme luego llamaré, señora es usted muy amable y lamento llevarme su hija de su lado, desafortunadamente no puede convivir con nosotros, está demás decir que podría visitarnos cuando desee.— —Melina— muchas gracias, señor Luke lamento los daños causados por mi hija, espero y se lleven muy bien; harían muy bonita pareja. No muy convencido, Luke abrió la puerta y solo se marchó. —Madre qué cosas dices!, no te ilusiones no es un matrimonio real, tú acabas de decirlo.— —Melina— solo si no quieres que sea real, será falso.— Más tarde Luke llamó, conversamos todos los términos de la boda, viviría con él y de vez en cuando con su padre, dormiríamos en habitaciones separadas y no rompería sus reglas de convivencia, especialmente la última. Nos casábamos en una semana, todo era muy apresurado, pero Luke podía controlar prácticamente la ciudad completa a su antojo. Le comenté a mi mejor amiga Raquel sobre lo que me pasaba, era mi confidente de toda la vida y debía acompañarme ese día aunque sea toda una falsa. —Cómo ha pasado todo esto, Lois?—preguntó —No lo sé amiga, pero tengo un poco de miedo de que las cosas se salgan de control— —Te gusta?— preguntó Raquel —Tengo dos días viéndolo y me derrito cuando me habla, me estremece cuando me toca, y…— decía mientras me interrumpía Raquel. —Hey, hey!, ya me queda muy claro; ¡si, te gusta! Podría decir que te enamoraste a simple vista, pero ten cuidado Lois, sácalo de la mente; porque no sabes que siente él por ti.— dijo Raquel preocupada y feliz a la vez. —Tengo muy claro que es un matrimonio por conveniencia, no por amor; tendré cuidado lo prometo.— dije. Mientras en la sala, alguien tocaba a la puerta, era George había venido arrepentido, pero mi madre había cortado sus esperanzas contándole que me casaría. George subió a mi habitación rápidamente, gritando mi nombre; Lois, Lois… —Tan poco te importaba?— —Cómo fuiste capaz de engañarme?— Decía George en tono cuestionante, mientras tanto hablé con él y le expliqué lo ocurrido, le conté toda la verdad. Pero la realidad era que me casaba legalmente, aunque mi matrimonio era de apariencias. ¡Al fin llegó el día de la boda!…
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