Luego de dos largas y terribles semanas, me levanté de la cama y me puse de pie, me había olvidado del mundo y que todo seguía normal allá fuera; estaba matando a mi hijo inconscientemente y fue tan hondo mi pesar que no le conté nada a Luke de lo que había descubierto aquel día. Más entonces Luke se fue desde aquella vez que regresó, no lo he vuelto a ver desde el entierro de mi madre; me dejó por supuestos viajes de negocios. Raquel siempre estuvo a mi lado, trataba de darme ánimos pero no servía de nada, sus planes de boda con Max estaban aplazados hasta que ella estuviese totalmente recuperada; y yo sabía que de algún modo yo influía en sus estados de ánimo. Después de mucho tiempo bajé las escaleras de la casa, me dirigí hacia Raquel y besé su frente acompañado de un tierno abrazo

