—¡Gracias por el hijo tan perfecto que me llevaste durante nueve meses en tu vientre! Gracias por soportar dolores y malestares solo para verme ilusionado con una nueva vida en mis brazos. ¡Te amo tanto Virginia! Mi vida ya no puedo imaginarla si no es contigo y con mis niños. —dicho ésto me besó en los labios y me acarició mi abdomen inflamado. Estaba empezando a sentir los efectos de la cirugía, me dolía muchísimo la zona baja de mi vientre y sentía ganas de ir al baño a orinar pero de solo pensar que debía hacer un esfuerzo para levantarme estaba deseando pedir un pato cronológico para hacer mis necesidades. Pero la enfermera dijo que debía levantarme, darme un baño y cambiar mis compresas para asegurarse de que estaba manchando lo normal. Empecé a intentar poner mi cuerpo inclinado

