- ¡Hola cariño! hemos regresado. ¿Cómo te encentras? - Digo al abrir la puerta de casa y ver a Thomas. Suelto la correa de Arthur, quien sale corriendo con sus patitas cortas a toda velocidad, Me da tanta ternura cuando corre contento. Es como si todo el esqueleto se le fuera a desarmar. En un segundo salta sobre Thomas que está sentado en el sillón, lo lengüetea por todos lados, saluda a Thomas con una felicidad como si hiciera años que no lo ve. Thomas lo acaricia para clamar su ansiedad. - Hola amor mío. - responde Thomas. Yo me siento al lado de él. - Quiero pedirte disculpas por ser tan egoísta algunas veces...- comienza a decir Thomas, pero lo interrumpo. Él se queda pasmado, estoy segura que lo desconcerté con mi alegría repentina. - Olvídalo, cariño. Tengo algo para decir

