Cuando llegamos a la clínica ya el doctor Deli nos esperaba, había algo en este hombre que no me encajaba, era educado y pretencioso. Sacaron a mi esposa del auto y se la llevaron en una camilla. Renata, Marcelino y yo Estábamos en la sala de espera, muy angustiado, la esposa de mi hermano no paraba de llorar, marce caminaba por todos lados poniéndome más nervioso, yo sabía que pensar, si la perdía para siempre jamás me lo perdonaría. Llevábamos aproximadamente dos horas sin saber nada de Maritza, estaba por perder los estribos cuando veo al dichoso doctor Weider entrando a la sala de espera —Señor Duncan—Dice serio —Dígame ¿cómo está mi esposa? — Pregunto nerviosos —Por los momentos está estable, sufrió un ataque de pánico, tiene una amenaza de aborto, ocasionada por el estrés ,el beb

