Max: Desde que regresamos de Londres me enfrasque en hacer feliz a mi esposa, la había recuperado, ella me estaba regalando esta oportunidad, no la perdería, todas las mañana llamaba a la floristería y le enviaba enormes ramos de rosas, se que eran sus favoritas, amaba nuestra pequeña familia, la extrañaba en la oficina, por su eficiencia, pero prefería que cumplieras las indicaciones del médico, quería ser padre, esperaba con ansias a mi pequeño, moría por tenerlo en mis brazos. Llegue a la oficina, hoy era la entrevista para buscar una nueva secretaria, necesitaba ayuda con el montón de papeles que estaban acumulado desde que ella se fue. Llevaba aproximadamente tres horas desperdiciadas, siete chicas habían sido entrevistadas y ninguna cumplía con los requisitos, al parecer nunca enc

