La Realidad Estaba plácidamente dormida cuando unos ruidos me despiertan provienen de la habitación de Alex, salgo de la cama para ir a ver qué pasa, me coloco la bata y salgo con cuidado de no hacer ruido, cuando me acerco a su puerta escucho conversaciones y gemidos — Eres deliciosa. —escucho que mi querido esposo habla con dificultad — Lo se, ¿incluso más que tu esposa? — pregunta la chica — Ella es una muerta, jamás me dará placer, por Dios tocarla es un suplicio. — Eres increíble cariño bésame. Me alejo rápidamente, no quería escuchar más nada, entro a mi habitación y busco la cajita que me dio mi madre, saco el collar y lo aprieto fuertemente en mi pecho, — Esto me está matando mama, no sé cuánto más pueda aguantar, este hombre me lastima, se burla de mí, no sé qué hacer madre

