Derek me lleva a un restaurante italiano, resulta que era amante de la pasta tanto como yo, la cena estuvo maravillosa, entre risa y uno que otro chistecito, acompañamos la pasta con un delicioso vino, esta velada era magnifica ¿porque diablos no podía tener una así con Max? La noche estuvo buenísima hasta que decidí tomar más de la cuenta, llore demasiado, mojando la chaqueta de Derek, aparte de eso no deje de hablar de Max en toda la noche, no podía sacarlo de mi cabeza, a las tres de la mañana le pedí a mi querido abogado que me llevara a casa, me estaba mareando más de la cuenta el cómo todo un caballero hizo caso y me llevo en el camino hablo muy poco — Ojala algún día me des una oportunidad, cambiaria tus lagrimas por sonrisas, estos pocos días que he compartido contigo fueron mara

