Desperté en una habitación que no era la mía, al levantarme de la cama me di cuenta que llevaba una bata de seda blanca un poco larga, todo a mi alrededor era confuso justo ahora, voltee hacia la ventana y está estaba completamente abierta, me acerque a ella y pude ver que no faltaba mucho para que la noche hiciera acto de presencia. Voltee de nuevo hacía la habitación y tres puertas estaban ahí, me acerque para abrir la primera y cuando lo hice un vestidor enorme apareció frente mío, cerré la puerta y abrí la siguiente, el baño hizo acto de presencia, me acerque al espejo que había ahí y de inmediato el dolor me atacó, estaba llena de golpes, las manos de Ezequiel estaban marcadas en mi cuello, mis brazos tenían moretes por todos lados y mi cara tenía muy pocos, el llanto se hizo present

