La victoria sobre el espectro de Vexos había dejado un sabor amargo en el refugio. Aunque Zane ahora poseía la Visión de Código, el ambiente entre los Olvidadores se había vuelto denso, cargado de una sospecha que ni siquiera el aire filtrado podía disipar. En la penumbra de los pasillos de metal, las miradas ya no eran de admiración, sino de miedo.
Zane se encontraba en la cámara de mantenimiento, observando su brazo de cromo a través de su nueva lente visual. El metal no era solo metal; bajo su Visión de Código, veía flujos de datos fluyendo como lava plateada.
[ESTADO DEL HARDWARE: 92% OPTIMIZADO] [ADVERTENCIA DE RED: DETECTADA FUENTE DE EMISIÓN NO IDENTIFICADA DENTRO DEL PERÍMETRO]
—Zane —la voz de Aurora interrumpió su análisis. Ella flotaba cerca de los servidores, su rostro reflejando una confusión algorítmica—. He estado rastreando los residuos de frecuencia de la aparición de Vexos. El Espectro no entró por azar. Alguien abrió una puerta trasera desde una terminal manual dentro de este refugio.
Zane sintió un frío que no tenía nada que ver con el clima del sector. — ¿Estás diciendo que tenemos un infiltrado?
—Peor aún —respondió Aurora, proyectando una serie de logos de conexión sobre la pared—. Alguien está usando un transmisor de corto alcance para enviar nuestras coordenadas a la Ciudad de Cristal. Si no lo detenemos, la próxima vez no enviarán un espectro. Enviarán un bombardeo cinético.
Zane no le avisó a Kael. Si la resistencia tenía un traidor, la noticia podría desatar una ejecución masiva impulsada por el pánico. Activó su Visión de Código y empezó a caminar por los túneles del refugio. El mundo se volvió un mapa de hilos luminosos. Siguió una línea de datos delgada, una señal de radio oculta tras el ruido de los generadores.
El rastro lo llevó a los niveles inferiores, donde las familias de los refugiados vivían en condiciones precarias. Allí, entre camas de metal y respiradores oxidados, vio a Tomas, un joven ingeniero que había ayudado a Zane a reparar sus botas apenas un día antes.
Tomas estaba agachado frente a una radio de comunicaciones modificada. Sus manos temblaban mientras tecleaba un código de encriptación elfo.
— ¿A cuánto nos has vendido, Tomas? —la voz de Zane resonó en el túnel como un trueno.
El joven dio un salto, tirando la radio al suelo. Su rostro estaba pálido y sus ojos inyectados en sangre. —Zane... no es lo que parece. Yo... yo no tuve opción.
Zane levantó su mano de cromo, que empezó a emitir un brillo plateado amenazante. —Abriste el camino para que un Ejecutor me borrara la mente. Pusiste en peligro a Aurora y a todos los niños de este refugio. Dame una sola razón para no borrarte del sistema ahora mismo.
— ¡Mi hermana! —Gritó Tomas, rompiendo en llanto y señalando una de las camas—. Tiene la Peste del Taller en fase terminal. Los elfos... ellos me contactaron. Dijeron que si les enviaba informes sobre "la anomalía", me darían viales de éter purificado. Es lo único que mantiene sus pulmones funcionando.
Zane miró hacia la cama. Una niña pequeña luchaba por respirar, su piel ya empezaba a mostrar las escamas metálicas de la enfermedad.
[ANÁLISIS DE OBJETIVO: HUMANO (INFECTADO)] [ESTADO: FALLO ORGÁNICO AL 85%] [PROBABILIDAD DE SUPERVIVENCIA SIN INTERVENCIÓN: 48 HORAS]
Aurora se materializó al lado de Zane, mirando a la niña con una expresión indescifrable. —Zane, el éter purificado que le prometieron es una mentira. Los Puros no curan; ellos simplemente estabilizan el error para prolongar el uso de la batería biológica. Una vez que entregue la información, la matarán a ella y a él.
—Lo sé —susurró Zane. Miró a Tomas—. Has traicionado a tu especie por una medicina que es veneno.
— ¿Y qué se supone que haga? —Sollozó Tomas—. ¡Tú tienes un arma de dios en el brazo! ¡Nosotros solo tenemos hambre!
Zane se acercó a la niña. Los rebeldes que habían escuchado el ruido empezaban a congregarse, incluyendo a Kael, que ya tenía su arma desenfundada y el rostro endurecido por la furia.
— ¡Hazte a un lado, Zane! —Rugió Kael—. Sabemos lo que hay que hacer con las ratas.
Zane no se movió. —Espera, Kael.
Zane puso su mano de cromo sobre el pecho de la niña.
— ¿Qué estás haciendo? —Preguntó Aurora en su mente—. Tu nivel no es suficiente para realizar una purga orgánica de nivel celular. Podrías morir por el retroceso de datos.
—No voy a purgarla —pensó Zane—. Voy a hackear la enfermedad.
Cerró los ojos y activó su Sincronía con Aurora al 45%. Su visión se sumergió en el ADN de la niña, viendo cómo el código de la peste estaba reescribiendo sus células. Era un virus elfo, diseñado para convertir carne en energía. Zane no intentó borrar el virus; intentó reprogramarlo para que sirviera como un sistema de defensa inmunológico.
[HABILIDAD EXPERIMENTAL: REESCRITURA BIÓTICA] [AVISO: CONSUMO DE ÉTER AL 90%... ESTADO DE ALERTA...]
El sudor caía por la frente de Zane mientras su brazo emitía un calor sofocante. La niña soltó un grito agudo y, de repente, las escamas metálicas de su piel empezaron a brillar antes de desprenderse y convertirse en polvo fino. Su respiración se volvió profunda y clara.
Zane se apartó, agotado, casi cayendo al suelo. La niña abrió los ojos, su mirada ya no era amarillenta, sino clara.
Tomas cayó de rodillas, besando las manos de Zane, mientras Kael observaba con una mezcla de respeto y terror sagrado. El refugio entero estaba en silencio.
—La he estabilizado —dijo Zane con voz ronca—. Pero esto no borra lo que hiciste, Tomas. Has alertado a los elfos. Vendrán aquí con más fuerza que antes por mi culpa.
Zane miró a Kael. —No lo mates. Déjalo que ayude a reconstruir las defensas. Él conoce la frecuencia que usan los elfos para comunicarse. Úsala para crear interferencias.
— ¿Y tú? —Preguntó Kael—. Después de esto, no puedes quedarte. Tu firma de energía es un faro ahora mismo.
Zane miró a Aurora, que asentía con la cabeza, su mirada llena de una nueva comprensión sobre el peso de ser humano.
—Nos vamos —dijo Zane—. Las Forjas de Mercurio están a dos días de viaje por el Desierto de Silicio. Si me quedo aquí, todos moriréis. Si voy a las Forjas y consigo la primera pieza de la Corona, podré apagar los rastreadores orbitales para siempre.
Aurora se acercó a él y le entregó una capa hecha de fibra óptica recuperada. —El viaje será duro, Zane. Los elfos ya no te buscan solo para borrarte. Te buscan para estudiarte. Eres el primer humano que ha hackeado la vida misma.
[NIVEL ACTUAL: 5] [HABILIDAD DESBLOQUEADA: REESCRITURA BÁSICA (Permite pequeñas alteraciones en sistemas orgánicos)] [NUEVA MISIÓN: CRUZAR EL DESIERTO DE SILICIO HACIA LAS FORJAS DE MERCURIO]
Zane y Aurora salieron del refugio bajo el amparo de la noche metálica. Frente a ellos se extendía un mar de dunas de cristal líquido y tormentas de datos. El viaje para reescribir el mundo acababa de volverse personal.