Abril era toda una dama, siempre se había sentido así y se enorgullecía de eso, siempre escuchaba lo que los demás decían para poder apreciar lo que se estaba diciendo, lo que escuchaba y la forma en que los demás la apreciaban, era extraño porque con sus padres aquello de dar una imagen siempre le había molestado, siempre había batallado para que no le pusieran límites con etiquetas denigrantes a las que ya nadie daba importancia y se sorprendía cada vez que alguien la clasificaba como una dama y ella no podía evitar sentir la excitación en su cuerpo, era como un interruptor que le decía que era momento de romper expectativas. Eso era básicamente lo que hacía y lo que le encantaba hacer con todos los hombres que alguna vez la llamaron “dama”, era como estar frente a una compulsión y que

