Ya comenzaba el fin de semana, gracias a todos los dioses. Esa semana había sido realmente estresante en el trabajo, era una de las nuevas contratas en la compañía y al parecer estaban pagando con ella la novatada, a lo mejor también estaba de mal humor debido a que su novia la había dejado por otra solo unas semanas atrás. Lucrecia se levantaba de la cama tarde en la mañana, no tenía demasiadas ganas de levantarse pero lo hacía porque no deseaba quedarse como una idiota tira en su cama solo porque una mujer que nunca la había querido se había ido con otra persona. Ella desayunó con lo que quedaba en su nevera demasiado cansada para hacer algo muy elaborado y se tiró en el sillón frente al televisor para distraerse. Esa noche se suponía que debía ir a la casa de su mejor amigo, Cody estab

