Aunque la vida era monótona como siempre las cosas siempre pueden ser mejores o peores, en el caso de ella las cosas eran bastantes aburridas por los momentos debido a su relación. Hace dos años que estaba casada y su marido Diego como todas las personas en nuevas relaciones había sido atento y dulce con ella, por supuesto que nada dura para siempre, todo aquel que sea realista sabe que las cosas cambian con el tiempo, que las novedades no se mantienen como novedades y que lo que una vez fue divertido puede caer en un ciclo sin salida. Algo más o menos así era lo que le sucedía a ella con su matrimonio, aunque ambos se amaban con todo el corazón, eso es algo que nunca cambia si realmente estás enamorado, la maldición de los dos años estaba acosándolos en ese momento y ambos buscaban entre

