Era un día como cualquier otro, Coral se encontraba en su oficina cumpliendo con su trabajo como siempre sin prestarle demasiada atención, la verdad era que no estaba tan interesada en su trabajo como debería y ese era un problema que enfrentaba continuamente porque le pagaban bien pero le resultaba tan tedioso levantarse todos los días para ir a lugar donde todos los días sin falta perdía un poco más de su energía vital que muchas veces se había cuestionado si realmente era necesario que ella siguiera yendo a ese lugar, claro que luego recordaba el millón de facturas que requerían pago encerradas en la mesita de su sala y con un suspiro profundo se recomponía para seguir con la monotonía. Lo extraño era que al principio ella había adorado su trabajo, le gustaba levantarse y cumplir con s

