Ya más tarde buscaría a Anghelo para hablar con él. Me había estado evitando de nuevo. Era como si se esfumara apenas notaba mi presencia, como si mi cercanía lo incomodara, lo ahogara. Y no entendía por qué. Yo no había hecho nada… al menos, no que recordara. Todo parecía estar bien entre nosotros hace unas semanas, incluso me buscaba más que antes. Pero ahora... era como si llevara una sombra sobre los hombros cada vez que me miraba. Sus ojos no eran los mismos. Se notaban cargados de algo que no podía descifrar. ¿Dolor? ¿Resentimiento? No lo sabía. Y esa duda me estaba comiendo vivo. Caminaba por los pasillos del instituto, repletos como siempre. Alumnos corriendo de un lado a otro, parejas agarradas de la mano, risas y gritos mezclándose con el eco de las conversaciones. Todo se sent

