—¿Es decir que tu mamá estaba al tanto de tu relación con Salvatore? —A alguien tenía que decírselo, no podía callar mi secreto a todos, pero ella lo entendió, ni siquiera me refutó nada, sabía comprenderme muy bien. Al hablar de Sol se puso a llorar, y Hope tuvo que agarrarla y calmarla; el dolor seguía allí, su partida dolía como si fuera el primer día, unas semanas no eran suficientes para esclarecer la sensación de angustia de ese vacío descomunal. —Está bien, lo sé, sé que la extrañas —le decía mientras acariciaba dulcemente su espalda. —Me siento tonta por seguir sintiéndome así, pero no puedo evitarlo... —Llorar no hace mal a ninguna persona. —susurró. —Igual, gracias por consolarme. —Aquí siempre voy a estar cuando me necesites. —¿Qué opinas de lo que tengo con Salvatore? Q

