Lo que sentía era tan fuerte que no existían palabras para describirlo. Era tan intenso que incluso las palabras correctas para describir ese amor aún no habían sido inventadas. Aunque ella misma podría crearlas si dejara ese ligero temor que le impedía dar un paso. Tener una relación con el padre de su amiga no era algo trivial, era algo que debía tomarse en serio. Ella aún no estaba convencida de hacerlo. No sabía cómo lo había hecho, pero el jefe de la joven, Salvador, la había llamado a su oficina para decirle que podía irse. Esto ocurrió después de que el padre de Alicia entrara en el mismo despacho. No podía creerlo, ¿cómo era posible que ellos dos también se conocieran? El mundo era un pañuelo y parecía que el universo conspiraba en su contra. Su corazón no estaba de acuerdo. —N

