Tuvo que disculparse con Penélope por no poder acompañarla a tomar esa tacita de café y mucho menos contar con el tiempo para contarle todo lo ocurrido el día anterior, además de que tampoco le gustaba la idea de decirle esas cuestiones a ella, pues no solamente eran personales, sino también de Alicia. Por tanto, no le concernía a ella estar contando eso por allí. La mujer comprendió y pronto se despidió de ella antes de abordar un taxi para irse a su casa. Por su lado, la joven atendió la llamada que recibía por parte del padre de su amiga. Ya no pensaba en lo que ocurrió entre ellos dos en la cocina y puede que se debiera a que la muerte de Sol los había tomado por sorpresa, entonces lo del beso dejaba de ser importante en ese momento. —Señor Asthon... —Solo Asthon, por favor. ¿Dónde e

