—Claro que sí, señor. Yo misma me puedo encargar de acompañarla. —Te lo agradezco muchísimo. Por favor, manténme al tanto de todo. Cualquier cosa, contáctame. Cuando terminó de hablar con su jefe, se acercó a la joven tumbada. —Tu padre dice que debemos llevarte a un doctor y es lo más adecuado en estos casos. —No creo que sea necesario. Solo ha sido un desmayo y nada más. —No estoy de acuerdo con lo que dices, Alicia. Carolina y tu padre tienen toda la razón. Lo mejor es que vayas a un doctor y que este pueda darte un diagnóstico. —Ya no soy una niña. Sé que ustedes tienen buenas intenciones, pero no veo que haya sido algo relevante. Miren, ya me siento bien —bufó y hasta se cruzó de brazos, un tanto enojada. —Bueno, yo solo digo lo que acaba de informarme tu padre. —Siempre ha si

