Epílogo. Paula. Hace diez años me casé con Andrés Bianchi, mi matrimonio es feliz, con unas que otras discusiones normales que gracias al cielo podemos charlar y resolverlos, hemos crecido bastante, nuestra segunda hija se llama Valeria, acaba de cumplir seis años de edad, al parecer no tendríamos un hijo varón, y con estas dos señoritas ya tenía suficiente. —¡Paula!, ¿Por qué ese niñito idiota le envía cartas a mi hija?, de seguro será un criminal al crecer. —Andrés sobreprotege a sus dos niñas, las llevaba a la escuela y las iba a recoger cuando Paula no podía hacerlo. —Amor, eso es normal, además ella y Valeria crecerás y se enamorarán en algún momento. —Se acerca y le da un beso en la mejilla. —Tiene nueve años, la cambiaremos de escuela. —Paula no deja de reír al escucharlo. —An
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