Capitulo 19_ Secuestrada

1422 Palabras
* * * * * * Capitulo 19 * * * * * * Había hablado con Zack hasta muy noche, aun no creía en eso “del destino”; pero había logrado hacerme dormir con sus historias. Baje al primer piso y me dio un ataque al ver a Eduard en mi sala. —¿Qué haces aquí? —Exclamé — Mi madre podría verte —Lo siento, tenía que venir. Te llevaré al norte, tu madre ha accedido y luego le he borrado la memoria. Es para protegerlas a ti y a ella. — Informó Eduard — No puedo llevarlas a amabas, pero es más difícil esconderte a ti que a tu madre de los del DCI —¿De qué hablas? Necesito hablar con mi madre primero — Reclamé —Claudia, ella ya está en un tren; viajó esta misma noche a las afueras de la república—Dijo siguiéndome por las escaleras Pum..pum_ Fuertes golpes en la puerta principal me alarmaron. Los golpes volvieron hacerse presente después de unos segundos. Asomé mi cabeza por la ventana y traté de ver quien era. Pero lo que vi era la misma camioneta de la otra vez, por miedo volví a retroceder. —Ya están aquí — Afirmo Eduard observando— Súbete saldremos por arriba Salimos por el tragaluz cerca de mi cuarto. Aun el invierno había hecho de las suyas, la piel se me congeló; pero me agarré más fuerte de la espalda de Eduard. Escondí mi rostro mientras escuché el ruido de mi puerta caer. Abrí de nuevo mis ojos y giré mi cabeza para comprobar. Era cierto, los hombres vestidos de azul y n***o sacaron sus armas, en el mismo instante que Eduard bajaba al suelo saltando. El oficial a cargo movió su mano y las balas salieron disparadas. Los vecinos empezaron a salir de sus casas y pude ver el rostro de Zack antes de dar la vuelta. Eduard siguió corriendo conmigo encima de él. La camioneta se apareció atrás nuestro, unos segundos después de haberle llevado ventaja. Eduard empezó a perder velocidad a medida que llegábamos a la biblioteca que se encontraba al frente del instituto. Nos metimos a la biblioteca y después de bajarme se tendió contra el suelo. Despeje el cabello de mi cara para ver mejor, mierda estaba sangrando. Tenía en el pie una herida de bala. Al parecer le había alcanzado una de ellas en la pantorrilla izquierda. Rompí parte de mi camiseta y se la amarré arriba de la herida de bala. No sabía que hacer en estos casos, estaba muy asustada y Eduard estaba perdiendo la conciencia. —No pueden estar lejos — La voz del señor Marcos se escuchó en la entrada, jamás me equivocaría; era ese señor. Trate de cargar a Eduard hacia unos casilleros donde guardaban libros. Pero al no poder lo escondí debajo de un escritorio. —Escapa — Murmuró y negué la cabeza —Iré por ese doctor, voy a volver— Afirmé soltando su mano Rompí el vidrio contra incendios y agarré el extintor con una mano. Me escondí detrás de un estante. Los hombres empezaron a irse en diferentes lugares, dejándolo solo como esperaba. Al parecer era de gran rango y por eso solo daba órdenes. —Sé que estas por aquí — Mencionó este Salí de mi escondite y caminé hacia él; escondiendo las manos que sujetaban el extintor. —Mis sospechas eran ciertas —Dijo Marcos — Y las tuyas también, por supuesto — Sonrió — No confundas Claudia, me encantaba tu madre, pero mi trabajo era investigarte —¿No eres un doctor de verdad? — Inquirí —Claro que sí, pero ya no es lo mismo desde que me contrataron ellos. — No me aguante más las ganas y rocié el extintor en sus ojos mientras cogía su arma de su bolcillo. Apunte a su cabeza la pistola, él seguía con las manos en sus ojos tratando de quitar el ardor. —Que mier** te pasa — Se quejó de dolor — Avanza — Ordené con voz fría — No serías capaz de dispararme — Con seguridad pronunció esas palabras acompañado de una sonrisa arrogante. —No soy mi madre, así que no me provoques — Advertí Agradecía que la biblioteca tenga paredes que reducían el volumen, hoy debería haber estado cerrada ya que no había clases en el instituto; pero al parecer habían aprovechado para hacer limpieza y estaba abierta. —Sánale — Ordené empujándolo para que vea el cuerpo de Eduard abajo del escritorio —No puedo — Se negó — Fue dañado con una bala de plata, que introduce el veneno de los rayos ultra violeta del sol en su máximo esplendor. En pocas palabras está diseñada para matar vampiros. —¿No hay solución? — —¿Qué ganó yo con decírtelo? — Inquirió y lo amenacé agarrando la parte del gatillo — Tengo que sacar la bala, pero perderá sangre, es necesario que él se alimente, pero podría matar a la otra persona. Complicado — Suspiró Él levantó su casaca y sacó algunas pinzas, tenía algunas inyecciones también que guardaba. Acomodé a Eduard cerca de mi cuello mientras seguía apuntando a Marcos. El doctor Marcos empezó su trabajo y Eduard al reaccionar introdujo sus dientes en mi cuello. Sentí mi sangre drenarse por unas agujas; llenando otro deposito interminablemente. Poco a poco empecé a perder las fuerzas. — Te ayude porque no me conviene que estés muerta, al parecer vas hacer una especie nueva— Dijo Marcos mirándome y sacando a Eduard de mi cuello. Perdí las fuerzas y solté el arma. —Vivirás por ahora, vampirito — Dijo Marcos levantándome del suelo y llevándome jalando. Salimos hasta la carretera y me subió a la camioneta. No me sentía muy fuerte apenas podía mantenerme despierta. —Ya la tengo, avisa a todos— Dijo este por teléfono La camioneta se desvió de la carretera hacia el bosque. /Claudia, ¿Dónde estás? / — La voz de Zack resonó en mi cabeza antes de desmayarme * * * * * * Abrí mis ojos y lo que pude notar fue un espacio oscuro y al quedarme contemplando durante un tiempo escuché pequeños quejidos. Volteé mi cabeza y me di cuenta que era de una pequeña ave; quizás estaba herida. Trate de levantarme; pero mis manos estaban atadas a las cadenas de la jaula. Jalé de las cadenas, pero era inútil. —Ya hicieron los exámenes médicos— Ingresó el doctor Marcos y me hice a la desmayada. —Si, algunas células se están destruyendo; pero no en gran magnitud por eso no dañan los tejidos— Dijo un asistente —¿Le inyectaste la “Mita”? — El asistente asintió —Doctor Marcos, la señorita Jessie estuvo preguntando por sus avances y el joven Hamson está en la entrada — —No mencione nada a la señorita, y hazle pasar al detective — Ordenó Marcos Las puertas se abrieron de un solo golpe. Este lugar parecía un granero, pero hecho de metal, había grandes ventanas, pero en lo alto casi llegando al techo. —Tengo que decir que eres muy bueno haciendo tu trabajo— Felicitó el detective Hamson con un apretón de mano —Gracias detective, ¿Te encargaste de lo que te dije? — Preguntó Marcos —Por supuesto, nadie la recordará; será como si nunca hubiera nacido—Se dirigió con una mirada hacia mí y cerré los ojos— Me deshice también de una amiga que ella tenía, se interpuso en mi camino y ya sabes como soy Apreté los ojos con la posibilidad de que se refería a Emily; me habían dicho que ella no correría peligro. —¿Y ese alfa? — Cruce los dedos para esperar una noticia buena, Zack era fuerte; no creo que lo hayan podido atrapar —No puedo hacer nada hacía ellos, tienen la protección del capitolio; pero una vez que estén fuera de su territorio serán presas fáciles— Admitió Hamson —Bien, le daré un sedante más a la chica para poder llevárnosla; quiero que sea una sorpresa para Jessie— Dijo el doctor —¿Quieres un aumento? —Bromeó el detective —No, quiero pedirle para quedarme en el Capitolio; la Republica es sofocante para mí — Sentí sus voces más cerca, hasta que mi cuerpo fue movido cerca de un orificio de las rejas. Levanto mi mano y la punta de la aguja rozó mi piel.
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