* * * * * * Capitulo 14* * * * * *
El balbuceo en la habitación contigua interrumpió mis sueños, tenía un fuerte dolor en el estómago y feo sabor en toda la boca, que pasaba con amargura hacia el esófago.
Había un vaso de agua en la mesita de noche de aquella habitación. Al parecer no estaba en el hospital ya que la habitación no era blanca, y no estaba siendo vigilada por una enfermera.
Ingerí el líquido, puse mis pies, mis zapatillas que yacían debajo de la cama.
—Fue una pastilla de envenenamiento, por suerte la ayuda de Isack y mis medicamentos de hierbas funcionaron; no sentirá más que un pequeño malestar por adormecimiento de su estómago— Habló un hombre en la otra habitación
Seguí caminando hacia la puerta, rodé la manija.
Emy estaba al costado de la puerta recostada con la vista en su reloj.
—Emily — Dije tocándole el hombro, ella dio pequeños satos de susto y de nuevo recupero la compostura.
—El doctor dijo que no te levantaras— Mencionó ella —Me alegra que al menos ya puedas hablar.
—¿Qué día es? —Pregunte porque veía a la luz solar muy resplandeciente
—Son las siete de la mañana, del día siguiente; estaba calculando cuanto me demoraría ir a clases— Respondió
—¿Estuviste aquí todo el día? —Dije sorprendida
—No, Zack estuvo allí parado todo el día —Dijo apuntando la pared cerca a la cama —No te llevamos al hospital, porque para tu madre eso sería un intento de s******o; y supuse que no querías que ella pensara eso
Mi madre se devastaría si le hicieran creer que intente matarme. Agarre mis muñecas, las cuales estaban vendadas, los cortes no se sentían profundos; pero ardía cuando giraba mi mano.
—Iré avisar que despertaste, por ahora vuelve a la cama— Dijo Emily
Volví mis pasos hacia la cama, mientras estiraba un poco mis piernas.
—Me alegra que despertaras, creí que el efecto duraría más y me asuste — Anunció Zack entrando
—¿Y Jack? —Pregunte
— Debe estar investigando la matricula del carro que vino, por las cámaras. Pero no hablemos de él, me incomoda —
—Solo estoy preguntando por tu hermano, Zack —
—Bien— Dijo sentándose en la esquina de la cama—Aún te ves pálida, debí estar vigilando tu casa—Mencionó
—Estoy bien, ni que estuvieras hablando con alguien ya muerta—
Bromee, pero a él no le causo gracia.
—Necesito ir a casa —Musite después de un rato de silencio
Zack bloqueo la cama, para que no pudiera sacar mis pies. Se empezó acercar a mi rostro; empecé a ponerme nerviosa. Su rostro estuvo a milímetros del mío; cuando este alzo su mano para tocar mi frente.
—Estas con fiebre— Afirmó y el pequeño sonrojo que había generado empezó a disiparte.
No podía creer que hasta ya me había imaginado sus labios en los míos. Levando la mirada y me encuentro a Zack riendo.
Molesta; encojo los pies y salgo de las sabanas, luego me pongo de pie sobre la cama, para luego intentar bajar.
—Claudia no miento, estas con fiebre; necesitas descansar—
—Iré a mi casa—Dijo ignorando sus palabras.
—Voy contigo— Menciona él y niego rápidamente.
Al final tuve que acceder e ir con él a mi casa, ya que tenía mi llave. Avanzamos hacia mi casa, el frio estaba fuerte y como no tenía abrigo, Zack me había ofrecido uno de sus suéteres de lana.
—Repare la ventana, no tienes por qué preocuparte—Informó
Subimos hacia mi habitación, prendió el calentador cerca y se acomodó en la silla de mi escritorio. Yo me recosté en la cama, mientras me quitaba el suéter que me había prestado.
—¿Qué le paso a tu laptop? —Preguntó, ya que no encendía
—No sé, simplemente dejo de funcionar— Mentí
Zack empezó a revisar mi laptop , lo cual me preocupo un poco. Él volteó la máquina y saco la tapa de la cubierta.
—Todo el disco y la memoria están quemadas— Mencionó sorprendido
Luego se volteó hacia mí, tenía miedo de que haya descubierto.
—¿Qué habrás estado buscando pues? —Dijo con un tono de voz, que insudaba que yo tenía la mente pervertida.
Hice cara de asco, y él seguía acercándose. Pero entonces su rostro cambió y empecé a preocuparme más.
—Por la luna; Claudia, ¿Qué investigaste? —Siseó enfadado, mientras sus ojos se volvían más oscuros.
—No fue mi intensión — Mencioné porque empezaba a desesperarme
— Acaso sabes en lo que te acabas de involucrar, ¿Por qué no me lo dijiste? —Dijo regañándome. —Prácticamente se robaron toda tu información, y estuviste tranquila
Agaché la cabeza y no respondí nada; hasta que alguien toco la puerta principal. Me levante de la cama y la cabeza me dio vueltas. Volví aclarar mi vista para bajar las escaleras. Zack seguía hablando mientras yo bajaba.
Abrí la puerta, y me llevé la sorpresa que era Eduard. Le di una media sonrisa, mientras le hacía pasar al pasillo, ya que afuera había una ventisca con nieve. Él cerró la puerta.
—Te traje algunos apuntes de clase; como estas faltando mucho algunas clases, puede que no los hayas copiado aun — Eduard me entrego algunos cuadernos que llevaba en su mano.
—Debes estar congelándote afuera, tus manos están más frías que las mías — Dije al tocar sus manos en contacto con los cuadernos
—Tu pareces tener fiebre interna, deberías tomarte unas pastillas; yo estoy bien no te preocupes — Me sonrió, dándome pequeños toques en la cabeza
—Muchas gracias Eduard, te prometo que ya no me saldré de las clases la próxima semana— Mencioné
—Y si faltas, siempre contaras con mi ayuda; tienes que cuidar tu salud, es lo primero — Recalcó
Nos dimos un pequeño abrazó y le abrí la puerta.
—¿Qué haces aquí? —La voz de Zack se hizo presente
Ahora yo era quien estaba molesta. Zack no tenía ninguna razón para aparecer justo ahora.
—Hola Zack, mucho gusto también — Saludó con ironía
El teléfono de Zack empezó a sonar. Se metió a mi habitación y subí rápidamente con él, dejando a Eduard en la recepción.
—¿Paso algo? —Pregunte
—Jack, ha encontrado información; necesito ir con él puede que esté en un terreno peligroso y por eso pidió mi ayuda —
Asentí la cabeza y Zack bajo por mi ventana hacia la calle.
Volví a donde se encontraba Eduard.
—¿Se fue? —Preguntó Eduard y asentí la cabeza —Lamento haber interrumpido, no quería incomodar
—Para nada — Mencioné — Creo que empezaré hacer mi almuerzo
—¿Te puedo ayudar? —Preguntó este y asentí.
Estuvo ayudándome a picar, y realizar una sopa. Hasta podría decir que yo parecía la ayudante y no él.
—Sabes cocinar muy bien —Admití
—Ayudo a mi tío, ya sabes; en el restaurante —
La comida salió y cogimos los platos para ir a la sala y ver una película.
Elegimos ver “El hombre araña” y compartimos un momento amigable.