*********Capitulo 7**********
Al llegar a casa Emily se quedo conmigo hasta que el sol iluminara la sala. Ambas nos quedamos dormidas en los sofás toda la noche.
Ahora mismo tenia dolor muscular por todo el cuerpo y más aún en el cuello. Los recuerdos de anoche ahora parecían una ilusión, quizás solo me lo había imaginado.
Emily salió de prisa de mi casa para ir a la suya y yo terminé de cambiarme. Alisté mis libros de costumbre y salí.
Empecé a caminar por los paraderos, el viento frio helaba mis manos y sentía mis labios secos. La república estaba uy fría esta mañana.
Sentí la mirada de varias personas en el bus, me estaba asustando un poco.
— Señorita, hemos legado a su parada — Me informó el cobrador.
Bajé del autobús y me dirigí a mi salón. En la pared donde se colgaba el periódico mural había una nueva noticia.
«RIVALIDAD ENTRE DOS CHICAS POR EL MISMO HOMBRE» _ Decían las letras en mayúscula_ «Los hermanos Miller se han vuelto el centro de atención, pero sin duda Zack parece el preferido de estas dos chicas» _ Continuaba diciendo el anuncio, no había nombres solo una foto de mi y de Tania.
Apreté los puños de cólera, Zack me iba a escuchar, seguramente había llegado más temprano y no había hecho nada para que quitaran esa “noticia”
Estaba caminando furiosa por los pasillos hasta que vi a Zack correr, al parecer el también tenía algo que decirme. Él me sujeto me la mano y me llevó corriendo a fuera de los pasillos de las aulas.
Estábamos casi cerca a los baños.
Zack me soltó y empezó avanzar como si me acechara, y en cualquier momento me comería. Retrocedí instintivamente, hasta que mi espalda chocó la pared.
Sus manos se apoyaron en la misma pared y acerco su rostro a mí.
Sin poder impedirle sus labios ya tocaban los míos, coloqué mis manos en su pecho para tratar de empujarlo, pero no obtuve resultado.
—Creí que algo malo te había pasado— Dijo pasando una de sus manos por mi mejilla, y un poco de dolor se posicionó en mi rostro.
Así que lo de anoche había sido real_ Afirmé en mi mente
—Akakaka— Carraspeó Emily que se encontraba con los brazos cruzando frente de mí.
Algo sonrojada me liberé de Zack y fui corriendo hacia Emily.
Camine junto con ella para regresar a clases.
—Tienes suerte que le dije al profesor que si llegaste solo que tenías cólicos; no me molesta que estés con chicos, pero al menos no te descuides. —Me regaño e ingresamos a clases.
¿Me había besado? _ No podía sacarme esa información de la cabeza.
Las clases estaban algo aburridas así que decidí sacar mi móvil. Al encender los datos de internet aparecieron varios mensajes.
Extraño: «¿Dónde estás», «Te encuentras bien», «Te duele algo», «Llámame» _ Esos fueron sus últimos mensajes
¿Quién reamente era? ¿Cómo sabía que había pasado anoche? Empecé a relacionar la información.
Llegó la hora del almuerzo. Cogí mi bandeja y me formé en la fila.
—Claudia podemos hablar— Dijo una voz que reconocí enseguida.
—Hoy no puedo, prometí a Jack que le acompañaría de nuevo a la cafetería— Me excuse utilizándolo.
—Mientes, Jack no haría eso; te espero en la salida —Afirmo y aunque no voltee a verlo podría jurar que tenía una sonrisa en la cara.
Emily se había ido temprano, ella si estaba un poco mal; no me gustaba sentarme con sus amigas así que ahora no sabía en que mesa poner mi plato.
—Vienes — Dijo Estuar alzando la mano
Se encontraba aun parado así que me acerque. Empezamos a caminar hasta la mesa en el fondo.
—Te vi algo distraída hoy — Dijo este metiendo comida a su boca.
—Lo siento Eduard, solo estaba pensando — Suspiré
Todo apuntaba a que ese chico era Zack, pero casi nunca me había tratado bien, solo hoy.
El almuerzo terminó y la última hora paso más rápido de lo normal. Mentiría si no dijera que estaba nerviosa.
Definitivamente cuando salí del salón Zack estaba en la puerta.
—¿A doné vamos a ir? — Me atrevía preguntar, pero no respondió.
El empezó a darle la vuelta a la escuela, por donde había varios árboles y la carretera central. Empecé a seguirlo, pero este apresuraba su paso. Cuando pasamos la carretera y lo único que se podía ver eran árboles, él se detuvo.
—Zack estamos perdidos — Afirme ya que no sabía de que parte del bosque habíamos ingresado así que no sabía el camino de vuelta. Empecé a desesperarme y a sudar.
—Por la Luna, tranquilízate —Mencionó Zack y lo mire de mala forma
— ¿Cómo quieres que me tranquilice?, sabiendo que estoy perdida en medio del bosque por culpa tuya — Informe alterada
—No estamos perdidos — Siseó
—¿Cómo estas tan seguro? —Pregunte
—SHH —Me chitó poniendo su mano en mi boca
Y de pronto vi como un enorme oso aparecía en mi visión, mi instinto hizo que me liberara y empezara a correr
—Claudia detente — grito Zack peor no le hice caso
El oso empezó a perseguirme guiado por el ruido que producían mis pies al contacto de la tierra y las hojas secas caídas.
En un par de pasos el oso ya estaba cerca de mí a punto de hacerme trisas con sus garras. Un animal peludo al igual que el oso; le arranco el oído, y este empezó a gritar de dolor.
Pronto me di cuenta que era un lobo grande, empezaron mover sus garras, pero el lobo logro espantar al oso. Cuando el oso se fue el lobo se quedo mirándome. Me había liberado del oso, pero ahora iba a ser comida por el lobo. Negue varias veces la cabeza y trate de distanciarme, pero la herida que me había hecho con las ramas en la rodia me ardía un poco.
Él lobo se agacho hacia mis pies y le dio una lambida a mi herida para limpiar un poco la sangre.
—Zack — Dije y este solo afirmó moviendo la cabeza.
Me levante asustada, seguramente estaba soñando, los lobos no podían entendernos; ¿o sí?
Empecé a correr para cualquier lado, peor la línea recta hasta que vi la carretera. Necesitaba despertar de este sueño así que esperé que el tráiler que venía a gran velocidad se acercara, cuando estuvo muy cerca me interpuse en la carretera.
Era solo un sueño, abriría mis ojos y estaría en mi habitación.
La bocina del conductor no tardó en llegar a mis oídos, pero sabía que era muy tarde para arrepentirme, esperé mi destino pacientemente. Las luces del carro bloquearon mi visión y un fuerte golpe del lado de mis costillas hizo que rodara por la pista.
Escuche mi cabeza zumbar, pero no tenía nada de heridas, creí que estaba en lo correcto y solo había sido un sueño cuando voltee mi cuerpo y vi a Zack tendido en la pista, con una herida en la cabeza.
El señor del tráiler retrocedió su vehículo y paso entre nosotros, alejándose en una gran velocidad. Me acerque aun tambaleando al cuerpo de Zack.
—Claudia, eres una loca — Lo escuché decir y por instinto sonreí
Al menos si estaba hablando significaba que estaba bien. Me agaché al lado de su cuerpo y puse mi oído en su corazón. Aun respiraba. Solo tenía herida en la cabeza, que era como un golpe fuerte; quizás fue hecho al momento de impactar el suelo.
—¿Qué eres? — Pregunte ayudándolo a levantar
—Te pondría en peligro, por ahora es mejor que no lo sepas — Informó
—Eres egoísta, merezco saberlo — Inquirí
Su mano sujeto mi cintura y apego mi cuerpo al suyo, hundió su rostro en mi cuello
—Eres mía, desde que naciste — Pronunció
—No soy tuya Zack, ni de nadie; el golpe te ha afectado, es mejor que lleguemos a nuestras casas —
Empezamos a caminar de vuelta, había perdido mis libros y si no fuera por Zack mi celular. Llegué a casa cansada y me despedí de Zack en la entrada.
Abrí la puerta, pero al dirigirme al comedor me encontré con la cara de mi madre muy molesta y en la mesa había un invitado inesperado.