Llegó a su hotel con el, y apenas cerró la puerta de su habitación me lance a sus brazos como loba hambrienta, el me correspondió al instante, sus manos recorrían todo mi cuerpo y yo estaba desesperada por el, a medida que nos deborabamos, la ropa iba desapareciendo, el deseo era tan fuerte que ni a la cama pudimos llegar lo cual me sorprendió, jamás lo hice parada o algo así. El hizo que subiera mis piernas en su cintura, y yo las enrede alrededor, y de una sola vez entro en mí, se sintió tan bien, y comenzó a besar mi cuello, luego deboraba mi boca mientras no dejaba de moverse dentro de mí, yo gemía sin control, hasta le arañe la espalda hasta que juntos llegamos al climax. -esooo... Fuee! Huu! Amor! Increíble!-le doy un corto beso en los labios. -Peter: fue tan rico estar dentro de

