Decisión

4275 Palabras
El día estaba soleado, hacia un poco de calor talvez porque se acercaba el verano, nunca se me había echó tan largo el camino del estacionamiento a la entrada, sentía que la puerta de madera me caería encima todo pasaba en cámara lenta, no sabía que esperar detrás de esa puerta, introduje la llave para abrir Alos estaba detrás de mí, escuché el seguro y la puerta se abrió, al primero que vi fue a Bryan, tenía un shorts de fútbol y una franelilla blanca camino en puntillas sabía que lo hacía para que nuestros padres no se dieran cuenta que yo había llegado, se detuvo justo enfrente de mi y susurró -estas en un gran lío miro por arriba de mí hombro e hizo un gesto con la boca - de verdad estás en un verdadero lío mejor me voy a la casa de Samanta no quiero estar aquí. -¿en dónde están?- dije en muy bajo -papá se está bañando y mamá en el cuarto. Bryan miraba a Alos de forma extraña pero al final le tendió la mano. -me llamo Bryan y soy el hermano de Miroslava. Alos me miró alce las cejas para que respondiera a su saludo. -Alos, soy...-se pasó la mano por la nuca -el novio de Miroslava, te parezco extraño por mis piercing-Alos se inclinó a su altura. Bryan se encogió de hombros -si un poco -pero si tú hermana también tiene uno. -a ella le queda bien. Alos me miro con los ojos abiertos -viste lo que dijo este pequeño demonio, que a ti sí te quedan bien -¡ALOS!-lo regañe Bryan me miro y nos regalo una sonrisa. - ¿Te gusta el fútbol?-Bryan le pregunta a Alos. Sabía que Alós podía leer su mente y me dio un poco de risa. -si me gusta el fútbol, le voy al PSG, mi jugador favorito Leo Messi, que más... -se puso el dedo índice en sus labios y dio pequeños golpecitos-ah, soy el capitán del equipo del colegió-esto último lo dijo con gran orgullo -que arrogante eres-le dije en broma -me caes bien-dijo Bryan Escuchamos las escaleras y la agradable conversación se acabó. Alos se puso a mi lado y Bryan salió desprendido afuera. -nos vemos y suerte a ambos Entramos y en frente de nosotros estaba mi madre con los ojos rojos, señal de que había estado llorando. No dijo ni una sola palabra solo corrió hacia mí y me abrazó, algo que no esperaba. -estas bien, estaba preocupada hija. -por eso es que ella es como es por tu carácter tan blando -reprocho mi padre detrás de ella. En una zancada estaba enfrente de Alos, lo miraba de pie a cabeza con desaprobación. -primero te escapas a mitad de la noche, segundo no llegas a dormir, tercero llegas con este tipo, que con él es que te estás revolcando... Las palabras fueron como flechas a mi pecho, realmente si esperaba que estuviera enojado pero de eso a ofenderme, mi pequeña conciencia ¡ja! porque te enfadas si es verdad. Mamá lo miró con molesta-Alfredo una cosa es que la regañes otra que la ofendas. -¡ofenderla-papá alzó las manos al aíre-porfavor Franchesca que crees tú que hizo Miroslava toda la noche con ese tipo dormir no Franchesca y lo sabes muy bien. -te equívocas-Alos interrumpió- Miroslava no se ha acostado conmigo si eso es lo que te preocupa... Qué padre tan ejemplar en vez de estar preocupado por el bienestar de su hija está preocupado por su intimidad. Papá lo fulminó con la mirada yo le di un pequeño jalón a la mano de Alos para que parará pero no hizo caso. -antes de conocer a Miroslava ya ella llevaba un piercing y un tatuaje, yo no tuve ningún tipo de influencia en eso. Quiero a Miroslava y el martes cumple 18 y nos iremos a vivir juntos. Lo miré porque eso sí que era una sorpresa no me había comentado nada de eso. -Miroslava se va para Illinois con sus abuelos mañana-dijo papá con un tono áspero. -¿Queeee?, Porque siempre tienes que tomar decisiones por mi, sabes muy bien que yo no quiero irme. -te vas a ir y punto ya lo decidí. La sangre comenzó a hervir y sentí que la cabeza me iba a explotar. Apreté los puños incluso le clave las uñas a Alos en la palma de su mano. -No hoy a ir a ningún lado-dije entre sollozos. -ya te lo dije Miroslava soy tu padre y te vas a ir. -¡Nooooooo!-grite fuerte y de repente los floreros comenzaron a partirse, los bombillos explotaron, y una gran ráfaga de viento cerro la puerta de golpe, se estaba formando un pequeño huracán en la sala. Alos de puso enfrente de mi y tomo mi rostro entre sus manos me pego su frente a la mía y me susurró-tranquila bebé, no te dejare nunca te quiero sabes siempre. Mi respiración era muy agitada, trataba de calmarme pero no podía la rabia y el odio estaban apoderados de mi cuerpo, empezaron a volar objetos de un lado a otro, papá me miraba confundido y a mamá se le salieron las lágrimas mire a Alos y volví a ver a mi madre que al parecer uno de los objetos la había impactado porque sangraba de la cabeza. Suspiré, tome aíre y lo bote en repetidas ocaciones, poco a poco todo se fue normalizando, algunas fotos familiares cayeron al piso, los cuadros estaban partidos... Di un paso atrás que hice, que había pasado, lastime a mamá salí corriendo de la casa. -¡Miroslava!, ¡Miroslava!-escuche a Alos llamarme. Pero no me detuve seguí corriendo, sentí que mis pasos eran más rápido de lo habitual. -¡basta!-Alos me tomo de la cintura pegándome a su cuerpo. Me di la vuelta y hundí mi rostros en su pecho, empecé a llorar y él acariciaba mi cabello. -ya todo estará bien cálmate-me rodeó con sus brazos y me abrazó más fuerte. Tomó mi rostro entre sus manos -hay algo extraño Miroslava, aunque no quiera debemos hablar con...-guardo silencio y continuó-con Andros. Sacó su teléfono y me tomo una foto. -¿que haces? ¿estas loco?-refunfuñó. Me la mostró y al ver la foto solté el teléfono de Alós de golpe la iris me habían cambiado de color, ahora una era de color azul y la otra de un rojo intenso. Alos se frotó la nuca estaba nervioso, muy nervioso porque su mirada lo delataba. La rabia poco a poco fue desapareciendo y estaba más calmada. Él volvió a mirarme -ya volvieron a la normalidad, vamos llama al idiota ese. Esto tenía que ser muy grave para que Alós me dijera que llamara a Andros. -nose en donde quedó mi teléfono. Me tendió su teléfono marqué el número. -te sabes su número que buena memoria tienes-lo dijo con sarcasmo -no estoy de humor Alos. Se dio la vuelta y camino unos pasos adelante. soy Miroslava tengo que hablar contigo. En 20 minutos, no en el parque no, en el centro comercial que está cerca de la fundación. -¿que te dijo? -vamos a vernos en el centro comercial. Le regrese el teléfono y caminamos en silenció hasta llegar a su auto, mire la casa de mis padres por última vez y subí. El trayecto fue algo incómodo hasta que rompí el silenció. -crees que la herida era profunda. Me miro rápido y volvió a pone los ojos alfrente -no creó, la golpeó fue un pequeño retrato y la sangre que votaba no era abundante talvez con unos 2 o 3 puntos.. Puse las manos sobre mi pierna y empecé a jugar con mis dedos -¿Qué pensaban? Tú estabas leyendo sus mentes. -tu mamá, piensa que ella tiene la culpa de todo, tu papá se siente confundido y piensa que yo soy mala influencia , además está preocupado porque piensa que ya nos acostamos y tú Hermano el si me cae bien le parezco un tipo cool a y está saliendo con la tal Samanta. Sonreí puso su mano en mi muslo y fue subiendo poco a poco hasta llegar a mis bragas. -Alos, ¡cuidado chocas! Ríe de carcajada -tranquila era solo un gesto de cariño para relajarte. Para ser domingo había tráfico , Alós se estacionó y ambos bajamos. Entramos al centro comercial y Andros estaba sentado en una mesa de Wendy cuando llegamos quedó viendo a Alos. -con que vas enserio con ella-dijo Andros -si muy en serio, el martes nos vamos a vivir juntos. Eso era de algo que teníamos que hablar él también quería tomar decisiones por mi y eso me molestaba un poco. Nos sentamos enfrente de Alos, no lo puedo negra estaba muy sexy con una franelilla amarilla de los ángeles Lakers un pantalón de chándal blanco y unas Jordan retro 1 blancas. El cabello le caía en la frente, haciéndolo parecer aún más inocente. Trataba de mantener mi mente en blanco no quería que Alos se molestará y terminará golpeando a Andros en pleno centro comercial. -de que me querías hablar-Andros rompe el incómodo silenció. Suspiré-bueno hace rato estaba en casa de mis padre y empezamos a discutir lo mismo de siempre solo que esta vez pasó algo diferente los objetos comenzaron a flotante de un lado a otro, los bombillos explotaron y bueno no podía controlar mi ira. Alos le pasó el teléfono-mira sus ojos. Andros abrió los ojos como platos y entrelazó sus manos sobre la pequeña mesa roja -Miroslava hay dos formas de contarte toda la verdad la primera es que salgan las palabras de mi boca la otra es... Bueno... Qué te besé. -¡ni de coña!-Alos golpeó la mesa Andros solto una carcajada-no mentira solo lo dije para molestar a Alos. Alos alzó una ceja-¡que chistoso!, Me meo en los pantalones de la risa -ya-refunfuñe-quiero saber qué pasa. Andros se puso serio -eres mitad ángel y mitad demonio Miroslava. -¿Queee?, No entiendo y porqué -yo sabía que su alma era especial pero nunca se me pasó por la mente eso -todo esto se mantuvo en secreto solo algunos ángeles y demonios sabían de lo sucedido. La mesera nos interrumpió -disculpe aquí está su orden. Puso un plato con una torta de chocolate enfrente de mi y la otra se la entrego a Andros. Alos levantó la ceja -imbécil que piensas que yo no como. Andros se encogió de hombros -pense que vendría ella sola. -eso era lo que querías pero ni loco la dejo sola contigo. Andros se metió un bocado trago y miro a Alos- conmigo estaría más segura que estando contigo. Alós se inclinó por encima de la mesa y lo tomo por el cuello de la franelilla. -¿que dijistes? Mire a nuestro alrededor y varias personas nos miraban. -¡Ya basta! Dejen de discutir parecen niños chiquitos-corte el pastel por la mitad y se lo di a Alos. Él lo tomo y comenzó a comerlo Andros quedó mirándome y sonrió -bien será que ya me puedes contar todo-se lo dije un poco molesta. Él asintió -se supone que entre un ángel y un demonio no puede surgir ningún tipo de sentimiento excepto por el odió, este no fue el caso Astrid ella era el ángel que se encargaba de guiar las almas puras al cielo, un día hubo un pequeño error y una de sus almas terminó en el infierno ella fue a reclamarla y hay se encontró con el demonio Azucel que custodiaba las almas lujuriosas ella le pidió ayuda para que la llevara hablar con Lucifer para recuperar el alma e irse de hay en el camino surgieron unas serie de eventos que ocasiona que Astrid empezará a sentir algunas cosas que no debería por Azucel, Astrid era una de las ángeles más hermosas y Azucel tampoco pudo resistirse a sus encantó empezaron a verse a escondidas tomando como receptores a Alfredo y a Isabella así era como lograban verse su relación creció bastante hasta que Lucifer y la corte celestial de ángeles se dieron de cuenta y los confrontaron a ambos solo había una opción uno de los dos debería morir ambos se negaron y esto no sucedió Azucel se enteró que ella estaba embarazada y trato de protegerla entonces Lucifer y los otros ángeles les dieron otra opción que matarán al bebé que ella llevaba ya que era mitad demonio y mitad ángel no sabían que consecuencias traería ese bebé, al Lucifer enterarse de que el alma de ese bebé era la llave para romper sus cadenas quiso apoderarse de el Azucel como pudo escondió a Astrid y al pequeño pero fue en vano Lucifer los consiguió y el accidente en donde murió Isabella fue causado por el mismo Lucifer se suponía que tú Miroslava deberías haber muerto pero yo... No pude dejar que eso pasará era el ángel guardián de Isabella y su último deseo fue que te salvará, Astrid fue desterrada del cielo convirtiéndose en un ángel caído, Azucel fue enviado a la tierra a vivir como un humano ordinario bajo tla identidad de Demián y yo fui castigado por permitir que tú vivieras Lo interrumpí y mire a Alos - que quieres decir Andros que Demián es mi verdadero padre. Andros afirmó con un movimiento de cabeza. No puede ser si Demián es mi padre volví a ver a Alos este permanecía con la mirada puesta en Andros. A mi mente vinieron cada uno de los besos que Alós y yo nos dimos, cada ver qué me tocaba y con sus caricias me hacía llegar al orgasmo no, no esto no puede ser me repetía para mí misma. Alos paso su pulgar por mi mejilla secando una lágrima que había caído, no me había dado de cuenta que había empezado a llorar. -Tranquila, no llores. Me puse de pie -como carajo quieres que me tranquilice no escuchaste lo que acaba de decir Andros si Demián es mi padre tu...-no pude completar la frase- -Demian no es mi padre-dijo Alos. Voltio a mirar a Andros este se puso de pie y se acercó a mí- Miroslava Alos tiene algo que contarte yo iré a dar una vuelta por el centro comercial mientras ustedes hablan. Alos obligó a centrarme- Miroslava yo... Bueno -se pasó la mano por la nuca-yo te menti sobre mi nacimiento mi padre es Lucifer no Demián... Genial ahora este laberinto se volvió más confuso. -¿que quieres decir?. Tomo mis manos entre las suyas -recuerdas la historia que te conté la otra noche Demián y mi madre bueno eso es verdad sólo que, Lucifer por vengarse de Demián una noche tomo la apariencia de él y se acostó con Anabella y ella quedó embarazada, Demián lo supo pero nunca se lo contó a ella para no herirla. -por eso Benayun te dijo príncipe del infierno. Él asintió. respiré de alivio quiere decir que Alós y yo no somos hermanos pero había algo en el rostro de él que me advertía que algo no andaba bien. -que más tienes que decirme- quería que me dijera que ya no había más nada pero no fue así me miro con los ojos vidriosos -Lucifer me dejó en la tierra porque al ser mitad humano no soportaría el calor del infierno, así que lo que yo tenía que hacer era buscar a ese bebé que Andros salvo y entregarle su alma a Lucifer, pero yo tenía otros planes se que un alma como esa me convertiría por completo en demonio, cuando te vi la primera vez supe que eras tú, bueno al principio no quería créeme lo pero luego el día que estaba lloviendo pude ver tu pequeña aura y luego cuando me mostraste tu marca lo confirme.... Ya las piezas empezaban a encajar. Lo miré a los ojos sabía que lo que seguía no me iba a gustar-por esa razón era que me cuidaba tanto, tenías tus propios intereses Él afirmó y medio cerró los ojos. -no, no, eso era antes de... -lo interrumpí- antes de que... Qué vas a decir que te enamoraste a de mi Tomó mi rostro entre sus manos - si me enamoré de ti Miroslava y ahora me importa una mierda si me convierto o no... Le quite las manos de un manotón -mientes todo este tiempo lo que me dijistes, solo querías tenerme cerca para... Para tomar mi alma y convertirte en demonio ¡Uau! Alos que brillante-me puse de pie y caminé rápido. Él me sujetó por el brazo. -te amo Miroslava... Esto no... La cagué tenía que contártelo antes lo sé pero... No voy a negar que sus palabras hicieron un gran impactó en mí. -pero que Alos... Deja de mentir nunca me has querido... Pero sabes que quieres mi alma tomala y conviértete en un puto demonio... Me solté y seguí caminando salí del centro comercial. Todo esto era una mierda estaba vuelta un desastre era mucho para un solo dia, primero me dicen que soy mitad ángel y mitad demonio, y ahora Alos me confiesa que lo unico que quería era mi estúpida alma... Esto iba de mal empeor, no sabía en donde iba a dormir, no sabía en donde había dejado mi teléfono y para completar el gran dia no tenía ni un dolor para pagar un taxi... Caminé alejándome del centro comercial, Washington era una ciudad muy transcurrida a esas horas de la tarde por lo menos no me iba a tener que preocupar por qué me quisieran robar, no hacía nada de brisa los árboles estaban estáticos, estaba empezando atardecer. Suspiré y mire al cielo, mitad ángel mitad demonio sonreí para mí misma esto si que era una locura. Escuché el claxon de un auto voltie y Andros se bajaba de su auto caminando hacia mí. -si quieres te llevó. Cruce los brazos sobre el pecho aún me faltaba un largo camino acepté aunque también estaba molesta con él. Me abrió la puerta del copiloto y subí. -tu sabías lo de Alos- le pregunté apenas arrancó. -más o menos me lo imaginaba, ¿que te contó?-su pregunta es en un tono extraño -que me quería cerca para poder tomar mi alma, solo me estaba utilizando y yo como una idiota me...-guarde silenció no quería herir a Andros con mis palabras Andros se quedó en silenció unos segundos y luego añadió-no te dijo más nada. -no solo eso, porque hay algo más. Se encogió de hombros. -Miroslava lo más seguro es que después que cumplas 18 tus poderes se descontrole un poco y la verdad no tengo ni idea que poderes podrás desarrollar así que porfavor llámame cualquier cosa. Pegue la cabeza a la ventanilla. No tenía otra opción tendría que ir a casa y no sé que le iba a decir a mis padres que resulta que soy mitad demonio y mitad ángel y que por eso hice un desastre en la mañana, porfavor que idea tan absurda lo menos que deben de querer es verme la cara. -que les digo a mis padres sobre lo ocurrido en la mañana Necesitaba un consejo y Andros era el único que podía ayudarme. -no creo que ninguno de los dos te pregunte algo si leyeron el diario de Isabella ya deben de sospechar algo. Andros estacionó detrás del carro de papá. Abrí la puerta y bajé -Miroslava, recuerda llámame si necesitas algo. Asentí y cerré la puerta caminé hacia mí casa, me detuve en frente de la puerta de madera blanca pegué la frente por unos segundos suspiré y abrí, todo estaba en silenció, ya habían recogido todo y al parecer también cambiaron los bombillos, entre sin mirar a los lados cuando subía el primer escalón. Escuché una voz femenina suave -no tienes hambre prepare panquecas. Apreté el pasamano de la escalera de madera y voltie lentamente para encontrarme con el rostro de la que había sido mi madre durante todos estos años Franchesca, sus ojos estaban vidriosos, en su frente llevaba una pequeña gasa blanca pegada, como siempre tenía puesto su delantal favorito y en sus manos un plato blanco con algunas panquecas. Dije lo primero que se me vino a la mente-lo siento. Ella dio un paso hacia mí-no fue nada el corte no fue profundo, además no es culpa tuya hija, me imagino que tú debes de tener más dudas que nosotros extendió el plato con las panquecas. Lo tomé y trate de sonreír. Subí a mi habitación puse las panquecas en la mesa de noche y fui al baño, me desnude y entre en la regadera, sabía que estaba a punto de romperme, Alos solo me estaba utilizando pegue la frente a la cerámica rosada y me quedé pensando mientras el agua recorría mi cuerpo. Me puse una toalla rodeando mi cuerpo y con otra me seque el cabello salí del baño y Alós estaba sentado en la punta de la cama, lo miré el se puso de pie caminó hacia mí y lo frené poniendo mi mano en su pecho. -¡alejate de mí!- -escuchame Miroslava. Negué con la cabeza -que más mentirás me vas a decir ya basta Alós deja de jugar conmigo -no estoy jugando contigo, estoy siendo sincero me enamoré de tí... Aunque me cueste aceptarlo te amo. Las lágrimas amenazaban con salir y no quería que me viera llorar. Sujetó mi muñeca y me jalo hacia él rodeó mi cuerpo con su brazo mientras que con la otra mano acariciaba mi cabello. -perdoname-dijo hundiendo su rostro en mi cabello. No aguanté más y rompí en llanto me abrazó más fuerte -eres un imbécil, eres un imbécil-repeti mientras le daba golpes en el pecho para que me soltara. Sujetó mi rostro entre sus gruesas pero delicadas manos intento besarme pero voltie el rostro sus labios chocaron contra mi mejilla ese simple contacto me quemaba por dentro . Me miro con pesar dio un paso atrás y se froto la nuca. -dame tiempo Alos-fue lo único que pude decir Él solo afirmó con la cabeza y camino hacia la ventana se detuvo y volvió a verme. -hay en la cama te dejé la tarea de literatura y de matemáticas y tú teléfono quedó echo mierda así que te compre uno. Antes de que reclamará el siguió hablando- tranquila me lo descuento de tu sueldo. No encontraba que decirle solo -gracias. Siguió caminando inclinó su cuerpo y salto. Busqué un braga un sujetador y mi pijama me vestí y empecé a revisar lo que Alos me había dejado, la tarea de matemáticas era sobre Pitágoras estaban todos los ejercicios resueltos y la tarea de Literatura era una historia corta me llamo mucho la atención así que lo leí "Ella era una muñeca de porcelana hermosa y frágil, él solo quería cuidarla para que no se rompiera, la tenía tan cuidada que no dejaba que nadie la mirará y mucho menos la tocará le daba miedo que se fuera a romper ya que esa pequeña muñeca de porcelana le brindaba algo que nunca nadie le podría dar y era felicidad... Pasaba lindos momentos con su pequeña pero preciada muñeca eso hacia que cada vez la valorará más y más... Un día la estaba limpiando y sin querer la muñeca de porcelana cayó al piso, y se rompió, el hombre se sentía miserable tanto que la quiso cuidar y termino rompiéndola él, pero por primera vez quiso hacer las cosas correctas y compro una pega trabajo día y noche hasta que recuperó a su muñeca de porcelana, estaba agrietada pero esta vez la trataría con más cuidado." Vi que la hoja tenía unas cuantas gotas de aguas, eran mis lágrimas que estaban cayendo sobre el papel. La guardé en la gaveta y saqué una hoja en blanco escribí una historia corta que era la que iba a entregar está pequeña historia que Alós había escrito era mía y valía mucho para mí así que decidí yo misma hacer la tarea. "en sus manos ella se sentía como un diamente fuerte, brillante y valioso, sin él saberlo cada vez que la besaba la hacia tocar el cielo, lo que era raro porque él era un demonio, pero eso a ella no le importaba, ella lo único que quería era estar con él, que él la amara y la volviera hacer creer otra vez en el amor, un día ella se enteró que su príncipe en realidad le mentía que él no la amaba que solo la estaba utilizando porque necesitaba su alma para poder ser el rey del infierno, ella sufrió y se rompió como se rompe una muñeca de porcelana al caer al piso, él le suplico y le rogo que lo perdonará que él también se había enamorado pero el daño ya estaba echo aquella chica que se sentía fuerte, brillante y valiosa, ahora se sentía triste, débil y traicionada". Terminé la tarea y la coloque junto con la de matemáticas, revisé la pequeña caja y dentro estaba un teléfono mucho mejor que el Samsung s3 que tenía antes, era un Samsung Galaxy s20 era mucho para mí nisiquiera trabajando todo el día se lo iba a poder pagar así que decidí devolvérselo volví a guardarlo y lo puse en la mesa junto a las panquecas No tenía hambre pero al final me comí solo una, me acosté en la cama mirando el techo tenía que tomar una decisión no sabía si perdonar a Alos o dejar las cosas así, cerré los ojos y sin saber me quedé dormida...
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