encuentro

3425 Palabras
Cuando llegamos a su casa Alos siguió con los pequeños gestos de dolor, aunque él quería aparentar que todo estaba bien sabía que algo andaba mal. Su madre estaba en la cocina, llevaba una cola de caballo alta, y un vestido azul claro nos regalo una gran sonrisa al vernos —hola chicos, cómo estás Miroslava. —bien señora y usted. —no me digas señora me haces sentir vieja dime Anabella o suegra. Sonreí—entendido suegra —¿en donde está papá?—pregunto Alos —esta jugando tenis con Ender. —que patéticos, Miroslava y yo vamos arriba, Matilda nos avisas cuando esté la comida —si señor Alos. Alos y yo subimos a su habitación, aún lo notaba cansado y adolorido. —¿te sientes bien?—volví a preguntarle Se recostó en la cama e hizo un gesto de dolor. —si estoy bien solo, estoy cansado. Sospeché que algo andaba mal —quítate el suéter— Soltó una carcajada suave —¿quieres verme desnudó?— arqueó las cejas —si, quítate el suéter— repetí —por favor estoy cansado—replico —te lo quitas tú o te lo quitó yo Respiró hondo —eres insistente y necia Me encogí de hombros, el se quitó lentamente el suéter n***o que llevaba, al quitárselo pude comprobar lo que temía, Alos tenía toda la espalda lastimada, era como si le hubiesen dado muchos latigazos —¿Que te sucedió?, Porque tienes esas heridas. —ese es el castigo por no responderle correctamente al rey del infierno—se encogió de hombros como si eso no tuviera importancia —te voy a curar, tienes un botiquín de primeros auxilios. Pensé que me discutiría pero no, señaló el clóset, me puse de pie y busque el botiquín de allí tome unas gasas y agua oxigenada —bien, si te duele me dices y páramos cuando tome las gasas apretó mis muñecas —¿que te sucedió? Miroslava y esas cicatrices de tus nudillos. A pesar de que habían pasado varios días aún tenía costras por las cortadas con el espejo. Suspiré—eso fue... Eso fue él día que discutir con mi padre, estaba furiosa y bueno... Golpeé el espejo. Alos me miro a los ojos fijamente y acarició mi mejilla —no lo vuelvas a ser, no te lastimes a ti misma—sonó como una orden Agache la cabeza apenada y él me la subió— no agaches la cabeza tienes unos ojos hermosos. Asentí y comencé a curarlo Luego de curarlo se volvió a recostar. —¿porque?esas heridas no se te curan—le pregunté mientras me colocaba a su lado —me las realizó Lucifer—Cerró los ojos Me acerque a sus labios y lo bese, abrió los ojos, vi mi reflejo en su mirada, sonrió —Me quieres violar verdad—soltó una risita— sabes ahora yo te voy a curar a tí. Se inclinó y de nuevo comenzó a besarme, abrí un poco mis labios para darle pasó a su lengua, me acostó tiernamente en la cama sin separar sus labios de los míos—Miroslava tu... Me vuelves loco. Se mordió el labio inferior rodee su nuca con mis brazos para que volviera a besarme, de mis labios paso a mi barbilla, luego lentamente comenzó a besar mi cuello. Di un pequeño gemido de placer, me mordió el lóbulo de la oreja delicadamente y eso me hizo llegar a un punto en el que nunca había llegado, sentía de nuevo ese calor dentro de mi cuerpo esa presión en el vientre. —me encantas, me encantas... Quiero sentirte ñiña, quiero que seas solo mía—la voz de Alos era suave y entrecortada. Desciende sus manos hasta el dobladillo de mi franela y me la quita por encima de la cabeza.Le doy gracias a mi obsesionada cabeza de siempre llevar lencería sexy aunque nunca espere que alguien me la fuese a mirar. Alos mira mi sujetador con los ojos brillantes sonríe de oreja a oreja y juguetes con el piercing de su labio —me encanta tu sujetador n***o, ese color te queda perfecto. Me ruborizó. —¿por qué te da pena? si tienes un cuerpo hermoso—susurro en mi oído para luego comenzar a besarme el cuello. Desciende su gruesa y cálida mano por mi vientre se detiene justo en el botón de mis vaqueros. Me mira esperando a que yo le de permiso, pero hay algo que él tiene que saber. —Alos—mi voz era un susurró—nunca he tenido relaciones con nadie volteó la cara a otro lado y el sujeto mi mentón tenía una expresión de alegría y malicia en su mirada. —solo dime qué quieres— Mi cuerpo lo quería a él, lo deseaba —a ti, Alos Stuart—mi voz era muy baja. Volvió a besarme, deslizó su mano derecha hasta llegar a mi pecho lo presiono y yo volví a gemir con su otra mano me soltó el vaquero, deslizó su mano por debajo de mis bragas. Alos toma aliento entre los dientes y acerco de nuevo sus labios a los míos, solo me estaba acariciando allí abajo y era tan agradable, mueve un poco sus dedos en círculo y eso me deja atónita. —estas muy húmeda nena, me encanta. Sus palabras hacen que mi cuerpo sufra una descarga eléctrica, todo mi cuerpo se tensa, mi espalda se levanta de la cama y se arquea —¡Alos!—musitó y repito su nombre de nuevo —vamos ñiña correte para mí —sonríe y vuelve a besar mi cuello siento una presión que se acumula en mi vientre, cierro los ojos y me muerdo el labio inferior, empiezan a temblar mis piernas. Saca la mano y se apoya en un codo a mi lado mi respiración aún era agitada. —¿que ha sido eso?—le preguntó aún agitada. Yo estába consiente de lo que había sucedido pero no me lo creía mi conciencia me miraba de reojo Él suelta una pequeña carcajada —orgasmo ñiña. Me tapo la cara con ambas manos me sentía apenada. Con un gesto dulce me quita las manos y veo que sus ojos cafés brillan de alegría. —De verdad nunca has estado con nadie, y nunca... Bueno te has tocado tú misma. Negué con la cabeza. Él se inclinó y beso mi frente, mire su entrepierna y vi un pequeño bulto en su boxer. —Alos tu... Este bueno...— la verdad que no sabía ni que decir ni que hacer me sentía como una tonta. —tranquila estoy bien, deberías limpiarte—me dio su franela. Me la pasé por la entrepierna y el seguía hay mirándome con deseó. Top, top sonó la puerta —señor Alos la comida está lista—dijo Matilda desde el otro lado de la puerta —¡ya bajamos!—respondió él Me levanté de la cama me puse de nuevo la franela sentía mi cuerpo relajado nunca lo había sentido así. El busco en una gaveta otra franela negra y se la puso, ambos guardamos silenció se sentía algo extrañó en el ambiente, me apresuré abrí la puerta para salir y él me jalo bruscamente por el brazo —¡espera!— puso un mechón por detrás de la oreja , tomo mi rostro entre sus manos y me dio un beso de pico —tranquila todo está bien ya vamos mis padres nos están esperando Bajamos, y en el comedor se encontraban sus padres y Ender —hey tengo hambre así que apúrense—dijo Ender en el momento que nos vio La mamá de Alos había cocinado lasaña estaba realmente deliciosa —esto fue lo que me enamoro de ella—dijo el papá de Alos mientras reía Por un momento sentí que leyó mi mente. Volvió a reír —Alos no le has dicho a Miroslava. Negó con la cabeza—papá aún conserva un poco de sus poderes así que puede leer tu mente, aunque solo en algunas ocasiones. Abrí los ojos ah demonios quiere decir que leyó hace minutos cuando estaba pensando en Alos —tranquila trato de ignorar algunos pensamientos. Luego de terminar de comer Alos me llevo a casa coloco a todo volumen Lost on you de LP la cante en voz baja. them if you got them Because it's going down All I ever wanted was you I'll never get to heaven Because I don't know how Pasaba algo extrañó Alos no dijo nada en todo el camino, será porque no supe que hacer. Suspiré —Alos... Lo siento—volteé a mirar la ventanilla. El frenó tomó mi rostro por la barbilla para obligarme a que lo viera a los ojos —¿por qué te disculpa?¿qué sucede? —es que yo no... Bueno no tengo experiencia en esto de... Bueno del —baje la voz —sexo. —tranquila—me regala una sonrisa maliciosa— así puedo enseñarte muchas cosas. Golpeé su hombro, mire mi teléfono y tenía varias llamadas pérdidas de mi padre. —¿sucede algo?—me pregunta Tome aire—es papá, tengo muchas llamadas pérdidas y en lo que se de cuenta que me hice otro tatuaje me matara Se encogió de hombros—no te preocupes por eso, si quieres hablo yo con él. Abrí los ojos como platós y negué con la cabeza —déjamelo a mí. Él volvió apretar el acelerador, la noche era fría, la luna estába en su punto más completó, había poco tráfico talvez por la hora. Tenía días que no iba a la fundación y me sorprendió ver el carro de Andros parado fuera de casa. Trague saliva y se me hizo un nudo en la garganta Alos noto mis nervios —¿Qué pasa? —na...na...nada— tartamudeo Alos se estaciona y ve a Andros recostado en su vehículo con unos pantalones de chándal grises, una franela blanca que destacaba sus brazos iba en zapatillas deportivas nunca lo había visto tan informal “ se ve hermoso" dijo una pequeña voz dentro de mí," a maldición cállate" había una guerra de pensamientos el cual Alos interrumpió —¿Qué hace ese tipo a aquí? —pregunta molestó Me encogí de hombros Pensé que no se bajaría del auto pero fue todo lo contrario, se bajó y se colocó a mi lado —Hola, Miroslava—dijo Andros con esa voz serena que lo caracteriza Voltea a mirar a Alos y lo fulminó con la mirada —¿Qué haces tú con ella?—pregunta con sus los puños apretados a los lados Era la primera vez que ellos tenían un encuentro frente a frente pero era como si se conocieran de mucho antes. —no es asunto tuyo—Alos responde molestó —¡Alos!, ¡Alos! el medio demonio—lo dijo en tono sarcástico Alos se tenso—Andros el hermano desterrado del arcángel Miguel No entendía de que hablaban. —ya basta ¿Qué sucede aquí?—los miró a ambos esperando una respuesta —Nada—responde Alos entre dientes —¿qué Alos? tienes miedo que ella se enteré realmente quién eres. —¿de que está hablando Alos?. Alos guardo silenció —Miroslava vine para hablar contigo porque no has ido más a la fundación los niños te extrañan Alos no quitaba sus ojos cafés de Andros —lo siento es que necesitaba un poco de tiempo para asimilar lo que me habías dicho Sin decir nada Alos se dio media vuelta y se montó en el auto no se despidió, di por entendido que estaba molestó. —Andros porque no me enviastes un mensaje de texto Soltó un suspiro y se pasó la mano por el cabello alborotado —quería verte, ten cuidado con Alos él no es lo que parece —¿a que te refieres? Negó con la cabeza —solo ten cuidado con él, entonces mañana te veré en la fundación Esbozó una sonrisa de oreja a oreja tenía una sonrisa hermosa como decirle que no —si está bien mañana nos vemos. Beso mi mejilla y se fue. Entre a casa y papá estaba de nuevo en las escaleras —¿En donde estabas?—pregunta molestó Lo ignoré —Hasta cuando ese comportamiento que te sucede Miroslava Guarde silenció —bien tú quieres que las cosas sean por las malas está bien—estaba muy enojado lo noté por su mirada—después de clases vendrás directamente a casa nada de salidas y mucho menos con ese chico que andas. Me hizo enojar —¿qué me sucede?, ¡tu preguntas! ¿qué me sucede?,¡ por Dios papá!, cómo quieres que esté como si nada después que me enteró que mi madre no es mi madre si no que soy hija de tu amante —aplaudo—genial y yo tengo que hacerme de la vista gorda —¿quien demonios te dijo eso? —eso no importa, me voy acostar estoy cansada Cuando subí el primer escalón me sujeto de la muñeca —a dónde vas no he terminado de hablar contigo—miro el tatuaje nuevo que me había echo— Abrió los ojos como platos—¡otro!, te hicistes otro, es que piensas llenar todo tu cuerpo de esas cosas Repliqué—esas cosas como tú les dices se llaman tatuajes, y es arte, arte con la cual me expresó. Alza las manos al aire —ya Miroslava que piensas que con ese comportamiento vas a traer a Benayun de vuelta— cayó muy bajo no tenía porque decir eso—. El corazón se me partió en mil pedazos —a mí también me duele era mi hijo menor—con el dedo índice se apuntó así mismo al pecho—no sabes el dolor que llevo por eso.—su voz se quebró—y tú lo único que haces es complicar todo. Arrugue la frente—¡yo complico todo! qué ¡ yo complico todo!—el pecho me ardía las lágrimas amenazaban con salir Subí a mi habitación, cerré la puerta de golpe y caí al piso, como lo hacía meses atrás, pegué las rodillas al pecho y hundí el rostro, de nuevo la rabia y el dolor se apoderaron de mí y los demonios que llevaba dentro comenzaron atacar de nuevo, me puse de pie pase seque las lágrimas con el antebrazo y empecé a buscar en las gavetas desesperadamente la hojilla. "No lo vuelvas hacer no te lastimes a tí misma" resonó en mi cabeza la voz de Alos, tenía la hojilla en mis manos, busque en el bolsillo de mi pantalón el teléfono le marqué a Alos pero caía la contestadora, lancé el teléfono al piso. Sin pensarlo pase la hojilla bruscamente por mi antebrazo izquierdo, el corte no era profundo pero el dolor me ayudaba a poner la mente en blanco, repetí varias veces el mismo corté, una pequeña porción de sangre comenzó a gotear. Volví a caer al piso, cuando escuché el teléfono vibrar en el piso, lo tomé y en la pantalla el nombre de Alos, me miré el antebrazo y hay fue cuando despertaron las heridas me ardía, sentí un puntazo de dolor en el brazo. Guarde la hojilla y fui al baño, me miré al espejo, tenía los ojos rojos al igual que la nariz, abrí la llave y metí el antebrazo para enjuagarlo, desde la primera vez que me empezé a ser dañó físicamente comprendí que un dolor calma otro dolor. Me eché agua en la cara para limpiarme las lágrimas, Hace unas horas Alos me había llevado a tocar el cielo, y ahora estaba aquí de nuevo en este infierno. Busqué la libreta en donde expresaba mis sentimientos la tomé y empecé a escribir, el teléfono sonó de nuevo era un mensaje de Alos “así este molestó contigo, nose porque coño te quiero desear buenas noches ñiña?" Me hizo sonreír, le contesté “¿porque?..." “¿Por qué? Qué" respondió él “¿Por qué? estás molestó..." Esperé unos minutos pero no siguió respondiendo... Era de esperarse sabía porque estaba molestó, pero no tenía fuerzas para discutir... Cerré los ojos para descansar pero el dolor de las heridas del brazo eran incómodas. Él gime de placer —Miroslava—repite mi nombre frenéticamente una y otra vez me encuentro besando su cuello presisamente justo en el punto en donde tiene el tatuaje de la corona mientras él, desiende sus dedos por mi vientre —vamos bebé dime qué eres solo mía—mete su mano por mis bragas y empieza a trazar líneas de arriba a abajo, nuestra respiración es agitada veo como su pecho sube y baja... Me despierto con el sonido del despertador y siento una presión en mi vientre, estoy sudando y agitada ¡Uahuuu! Que sueño digo para mí misma, me levantó de la cama y siento que estoy húmeda, agitó la cabeza un sueño erótico dice una pequeña voz dentro de mi casi burlándose, pero mis vagos pensamientos son interrumpidos por el punzante dolor de mi antebrazo. Voy a al baño, me ducho con agua fría para refrescar mi cuerpo, envuelvo mi cabello en una toalla, busco en el armario el suéter n***o manga larga y unos vaqueros negros, mientras me cepillo el cabello pienso en Alos, no puedo sacar de mi cabeza su rostro lleno de placer a quien le miento me encantó ese sueño... Antes de bajar me veo de nuevo en el espejo, estoy fatal las ojeras las tengo súper pronunciadas sin obviar que él suéter es cuatro veces mi talla ya me imagino la cara que pondrá Alos cuando me vea. En la casa reinaba el silencio por primera vez en meses se sentía la casa en paz, baje rápido me imaginé que mis padres no estaban, fui a la cocina para comer algo antes de irme abrí el gabinete de madera tome el cereal cuándo una voz me sorprendió —Miroslava— el cereal cayó al piso y maldecir entrediente Volteé a mirar a Bryan —¿Qué quieres hongo?—le pregunté mientras recogía el pequeño desastre . —quiero hablar contigo—su voz era ronca parecía que había estado llorando Me acerque a él— vamos a mi habitación— subí a su dormitorio —Miroslava dime qué sucede ¿por qué le dices esas cosas a papá?, ya... Ya estoy... Todo ésto —Bryan lo siento, tranquilo todo va a estar bien, son cosas que en su momento se te explicarán. —¡¡No!!, Ya...no aguanto más...—rompio en llanto—Benayun murió por mi culpa, y ahora está casa es un infierno todos los días es una pelea nueva, ya... Ya no puedo Miroslava quiero morirme. —no digas eso, Bryan—respire hondo para no comenzar a llorar—hagamos un trató yo voy hablar con mamá y papá para arreglar las cosas pero tú prométeme que ya no pensaras más esas cosas.—seque sus lágrimas —el sábado vamos a llevar a los niños de la fundación a la playa te gustaría ir conmigo. Trataba de distraerlo Afirmó con la cabeza. —bien entonces, cuando llegue papá hablaré con él para arreglar las cosas. Eso no sería nada fácil pero lo iba a intentar por Bryan no merecía pasar por todo ésto Luego de esa conversación mire el teléfono de nuevo no tenía ni llamada ni mensaje de Alos así que me fui al colegio, cuándo llegue Valentina estaba en la entrada quedó mirándome hasta que al fin me hablo—Miroslava, aún estás molesta conmigo—dijo mientras jugueteaba con sus dedos como si estuviera nerviosa Sonreí—no, ven y dame un apapacho de amigas— abrí los brazos —te extrañe hay tanto que quiero contarte—dijo mientras aún me tenía abrazada Caminamos a mi casillero cuando vi el aura negra de ese chico que me estaba volviendo loca Alos estaba recostado en su casillero hablando con Yeni, ella reía y le pasó el dedo por el nuevo tatuaje de Alos mejor dicho por mi tatuaje. Nuestras miradas chocaron por unos segundos pero me hice la fuerte aunque tenía el corazón en la boca no se lo iba a demostrar. Mire a otro lado y seguí caminando.
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