Impotencia

1683 Palabras
Al día siguiente espere a Brandon y a Valentina, en la entrada del colegió, saque mi móvil y me puse a descargar música, mire la hora y se hacía tarde para mi clase de ciencia así que decidí ir sola, estaba tan entretenida descargando las canciones que choque contra un muro n***o, cuando alce la vista vi que no era ningún muro era el pecho sólido de Alos qué me miraba con cara de pocos amigos. Iba vestido con un suéter de capucha n***o y unos vaqueros del mismo color, al parecer ese es su color favorito porque siempre iba vestido del mismo color —lo...lo siento—tartamudeo— En su labio llevaba un piercing, me pareció extrañó porque anteriormente no se lo había visto, quedé mirándolo por unos segundos, no me puedo mentir a mi misma le quedaba espectacular en esos labios carnosos ¿cómo sería besarlo? mi pensamiento pecaminoso fue interrumpido por su voz —¿Qué te sucede?, Deja de mirarme así, Yo no me quedo mirando el que tú llevas en tu fea nariz—me tocó la punta de la nariz con su dedo índice. Mi cuerpo respondió de forma extraña a ese pequeño contactó, sentí una pequeña descarga eléctrica dentro de mí. Le metí un manotón. —Si mi nariz es fea, que te puedo decir de la tuya Se encogió de hombros y empezó a jugar con el piercing de su labios, lo movía con la lengua, ¡ashhh!por mil demonio que sexy es, sacudí la cabeza para borrar esos pensamientos, caminé al lado derecho y él caminó conmigo bloqueando mi camino, lo miré me moví al lado izquierdo y el hizo lo mismo. Me quedé hay parada cruzada de brazos —¿Vas a asistir al entrenamiento de hoy? no esperaba que me preguntará nada, este chico como que sufría de bipolaridad Afirmé con un movimiento de cabeza. Las comisuras de su labio se curvo hacia arriba era una sonrisa de satisfacción —¿Qué?, No le veo la risa. Se volvió a encoger de hombros —podrías quitarte que voy a llegar tarde a clase— trate de sonar amable. Se puso de un lado dándome paso libre para que siguiera mi caminó, apure el pasó por suerte el profesor Briceño aún no había llegado, me senté en mi puesto de costumbre, escuché que la puerta se abría y mire a ver quién entraba genial era Alos esto no podía ser peor, caminó unos pasos hasta que llegó a donde yo estaba sentada y se sentó a mi lado, Inhale y exhale lo miré de reojo pero ninguno de los dos nos atrevimos a hablar, el profesor Briceño entró llevaba como siempre una camisa manga larga de cuadros y unos pantalones negros, era el profesor con más años en el colegio, pero también era mi profesor favorito. En toda la clase Alos no dijo nada solo miraba al frente, sonó el timbre y me levanté de mi asiento me sorprendió cuando me tomo de la muñeca. —¿A dónde vas?—me pregunta La verdad ese gesto me tomo por sorpresa —yo, ¡ehhh! al baño. Se mordió el labio inferior —Nos vemos en el campo— dijo en el momento en que me soltó la muñeca. Ese comportamiento de Alos me estaba confundiendo,si realmente parecía bipolar al cuadrado. Fui al baño y me cambié me puse el shorts y la camisa del uniforme, me amarre el cabello en una cola alta, mire mi reflejo en el espejo y lo primero que se me vino a la mente fue cuando Alos hizo el comentario sobre mi trasero... Salí al campo Brandon me saludó con un beso en la mejilla —Te escribí un mensaje para decirte que no me esperarás porque iba a llegar tarde. —Tranquilo, lo leí tarde—me incliné para atarme los tacos y sentí que alguien me miraba busque a él espía y allí estaban esos ojos cafés claros mirándome, Alos llevaba puesto el shorts del uniforme por la cintura se le notaba esa “V” que te deja sin aliento y la franela la tenía en su hombro, su abdomen esta finamente marcado. Brandon agitó la mano delante de mí —¡ehhhh!, tierra llamando a Miroslava Reaccione y quite la viste de Alos —lo siento que me decías. El entrenamiento transcurrió normal, luego de terminar Valentina me estaba esperando en la tribuna me dio un aventón al hospital. Cuando llegue todo estaba muy alborotado las enfermeras estaban corriendo de un lado a otra, le pregunté a Beatriz la recepcionista y ella me informo que había un niño que estaba muy mal y estaban haciendo todo lo posible por salvarlo. Subí rápido para ver en qué podía ayudar y del otro lado del vidrio se encontraba Andros agitado dándole reanimación a un pequeño, ponía sus manos encima de él una y otra vez pero nada pasaba. Una enfermera toco su hombro, ya me imaginaba lo que había sucedido porque el niño tenía las alas blancas en sus espalda. Él salió y me miro sin decir nada me dio un gran abrazo y sus hombros comenzaron agitarse estaba llorando y murmuraba una y otra vez —¡no pude!....¡no pude!, fallé, fallé... —Hicistes todo lo que pudiste—trate de consolarlo, pero me imaginaba como se sentía. Fuimos a su oficina y allí me explicó el caso del pequeño, era un niño con parálisis cerebral que no se le pudieron controlar las convulsiones. —Me siento impotente, no pude hacer nada por ese pequeño, solo tenía 5 añitos. No pude evitar preguntarle—Andros... Y ¿Por qué no utilizaste tu poder? Me miro con ojos de platós —¿mi que Miroslava? Respire hondo —El mismo poder que utilizaste ayer con Bryan Se acercó a mi—Miroslava tu.. tú puedes ver... Lo interrumpí—si, se que suena loco pero—guarde silencio—también puedo ver el aura que rodea tu cuerpo Acarició mi rostro con su dedo índice —Tú, así que eres tú. No entendía de nada de lo que me hablaba. —no entiendo nada Andros. —poco a poco irás entendiendo todo, no será fácil, y tendrás que tener mucho cuidado, pero yo voy a ser todo lo posible por estar siempre a tu lado. —sigo sin comprender. —Miroslava yo soy un ángel castigado, estoy aquí en la tierra por no seguir las reglas —¿Un ángel?...y ¿Por qué fuiste castigado? —esa es una historia larga que en algún momento te contaré, aparte de ver mi aura que otros poderes has desarrollado. Suspire,—puedo ver alas blancas y una OZ en las personas que van a morirse que es difícil para ti, pero eres una chica fuerte, las alas blancas significa que esa persona es pura que nunca fue manchada por un pecado es decir irá al cielo, la Oz significa las personas impura aquellas que han cometido pecados y no se arrepienten de ello esas personas serán condenadas en el infierno, es frustrante saber eso y no poder hacer nada para ayudar a la gente... —Si eso ya lo sabia, Andros pero si eres un ángel, que sucede porque puedes curar algunas personas y otras no. Inhaló y exhaló. —Ese es el castigo mis poderes merma, no tengo la misma capacidad de un ángel completo, si lo sacamos por porcentaje soy un 80% humano y solo un 20% ángel. Si curó o salvo alguna persona tengo que esperar por lo menos 3 días para que mis poderes vuelvan a funcionar. —Como curaste a Bryan ayer no pudiste salvar a ese pequeño, y que tienes que hacer para volver a ser un ángel completo. —Dejar de romper las reglas—ríe sarcásticamente—algo muy difícil casi imposible para mí, además si fuera un ángel por completo no pudiera compartir con todos estos niños, ni siquiera pudieran verme. —Es decir que prefieres estar aquí castigado —La verdad, si Miroslava, prefiero compartir con todos estos niños, todos ellos nos enseñan una lección de vida, yo ayudo algunos pero la mayoría sale adelante por su propio esfuerzo, son niños guerreros, niños luchadores, son niños que me inspiran a seguir adelante. —Te entiendo—respire hondo Me dio un abrazo fuerte —Todo estará bien, hay cosas que aún no puedo decirte, pero si algún día necesitas mi ayuda no dudes en llamarme Decidí no contarle aún lo que había sucedido con Alos eran muchas cosas para un solo día. Exhausta me fui a casa quería descansar ver un rato la TV y comer algo, cuando abrí la puerta todo se encontraba en silenció en la nevera había una nota" fuimos con papá a comprar pizzas" tome un helado que se hallaba en la nevera y me fui a la habitación de Benayun escuché un golpe secó y salí para ver qué sucedía, baje las escaleras y al cruzar a la cocina me golpea con algo caí al suelo y levanté lentamente la mirada Mis ojos se abrieron como platos era el mismo demonio del otro día —A hora si estamos solos tu y yo, Lucifer se pondrá muy feliz al verte—dio un paso hacia mí —¡Estas equivocado! —mi voz temblaba—yo no sé quién eres. Sujeto mi cuello y me elevó hacia arriba me estaba asfixiando pataleo y le daba manotones pero era mucho más fuerte que yo. —Ese Alos siempre queriendo ser más listo que los demás. Estaba casi desmayada cuando escuché los pasos de alguien. —suéltala, Asaar Esa voz con la poca fuerza que me quedaba mire hacia la dirección de la voz Alos. Alos le dio un golpe en la cara desequilibrando su cuerpo eso hizo que me soltara, Alos se puso a mi lado, de nuevo tenía los ojos rojos como unos rubis. El demonio Asaar se puso de pie, escupió hacia el piso y comenzó su transformación.
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