Claire lleva semanas insistiendo en que debería tener citas para conocer a mi chico ideal. Le he repetido miles de veces que no estoy interesada, pero es Claire, por supuesto que no me dejará tranquila hasta que salga con un chico. Resoplé. —Lo haré —acepté resignada. —Tu te encargarás de todo, y si veo que me va fatal, se terminará las citas y tus ideas locas por encontrarme pareja. —¡Sí! —chilló triunfal. —Tengo una lista de varios chicos que querrán salir contigo, nena. —Confiaré en ti —dije peinando mi cabello. —Relájate, Jen, es posible que conozcas a tu príncipe azul. —Bufé. —Eso mismo dijiste con el primo de Min, y créeme, fue la peor cita. —Comenté recordando al imbécil con el ego más alto que el mismo Everest. —No dejó de hablar de si mismo, además que era muy machista. —

