Respiro hondo honestamente no sé qué carajo estoy haciendo, el instructor decidió ir conmigo, ¿será que me veo fatal? El instructor engancha sus pies al tablero rectangular y yo me posiciono en el medio, bien pegada a él, solo respiro y pido a todos los dioses habidos y por a ver que no me pase nada. ¡Diablos! Porque tuve que aceptar, todos sonríen dándome valor, pero Oscar ha tomado una cámara y empieza a tomarme fotos, el cretino de seguro hará un mosaico de mis vergonzosas fotos, porque no creo que en ni una salga linda de por sí estoy temblando y debo estar con una cara de fantasma. —¿Señorita esta lista? Vamos a divertirnos, relájese y se lo suplico dejé de apretar sus uñas a mis piernas—. Habla con una sonrisa lastimera el instructor. —Lo siento es mi primera vez en hacer algo ta

