La despedida

1096 Palabras
Ya ha pasado una semana, desde la noche de bolos me he quedado pensando en ese abrazo, ¡diablos, Amalia eres una tonta! Hoy vendrán a despedirse todos vuelven a Monterrey, compraron una casa hermosa aquí en la capital, cerca de donde vivimos para Óscar ese el que le dicen la oveja descarriada ja ja ja. Ya habrá tiempo de conocerlo, creo que es el adecuado para Rosmari, almas gemelas diría yo. Grupo “Amigas al rescate” Ros ? Ami hoy verás por última vez a tu bombón ese biscocho delicioso. Ami ? Uff… Ros déjate de decir tonterías no me gusta, ni me atrae, ni nada. Ros ? Que dedo me chupo, anda Ami deja de ser tan cerrada y dale una buena despedida. Cristina ? Uh mm bueno yo pienso casi igual que Ros, se nota que te gusta Mario, es un chico lindo y a él le gustas tú se ven lindos juntos. Ros ? Viste hasta que la mojigata de Cris se ha dado cuenta, anda déjale un recuerdito ja, ja, ja. Ami ? Gracias que lindas son, ¿en serio se me nota? j***r mejor no aparezco en la despedida. Ros ? Cristina ? ¡Ánimos Ami! Amigas como ellas para que enemigas que pesadas son, ahora estoy más nerviosa Uff vamos Amalia relájate solo vendrán tomaran el café y listo adiós fue un gusto nunca más te veré, pero ¿por qué me inquieta no volverlo a ver? Creo que me estoy volviendo loca. Estoy en mi habitación viendo que ponerme, pero que rayos porque me interesa tanto mi vestimenta, obvio que lo sé, quiero impresionarlo que me recuerde. Me miro en el espejo y me siento linda me puse un vestido floreado con mangas caídas la falda me llega hasta las rodillas me gusta, acentúa muy bien mi figura y los colores realzan el color de mi piel, traigo mi cabello suelto para verme más estilizada y he pintado mis labios. ¡Sí! ¿Lo pueden creer? Porque no me reconozco de osada que estoy, pero al diablo todo me veo hermosa y así quiero que me recuerde. … Mis padres están en la terraza, esperando a la familia Abellán. Mi hermano está acompañado de esa rubia de la fiesta creo que se llama Rubí o algo así. Que bueno que no vino Cristina, si no la pobre estaría deprimida. Mateo es un tonto en no darse cuenta lo hermosa que es Cristina, y prefiere andar con zorras trepadoras bien pechugonas y con cabello rubio bien cuidado y… Ok, está regia la muy descarada, mi amiga Cristina tendría difícil ganar la batalla, pero ni modo por ahora no puedo hacer nada luego idearé un plan para fastidiar a mi querido hermanito y su amada Rubí. Bajo rápidamente, ¡diablo odio usar tacones! Y sí, como lo pueden imaginar, me puse tacones, ya ni sé quién soy, no me reconozco, no me digan nada ni me critiquen. Al bajar, me doy con la sorpresa que la familia Abellán ya habían llegado ¡UPS! Pero como odio cuando las miradas se posan en mí, me ponen nerviosa creo que vomitaré. Mis padres y mi hermano se quedan viéndome extasiados, claro sí, ok, ni ellos me reconocen. En eso veo a Mario tan lindo y encantador con esa mirada que me hace volar, si Amalia eres una tonta, te gusta ese bombón. —Amalia cariño estás hermosa —. Me dice mamá y papá afirma con una sonrisa. —¡Ami que te ha sucedido, quién te destruyó!—. Se me acerca y empieza a pellizcar mis mejillas mi querido hermano. —¡Mateo!—. Gruñen mis padres. —Devuélveme a mi hermanita—. Ríe el cretino de Mateo. Mientras que yo le susurro sin esperar —Más te vale que te calmes hermanito, si no quieres que le pinche una silicona a tu rubia oxigenada, sabes que lo haré—. Lo abrazo fuerte y me libero para saludar a los invitados. Los Abellán, están fascinados con mi presencia. Mario está estático y eso me pone aún más nerviosa, ¿le gustará mi atuendo o tal vez no le agrada para nada? Como saberlo, si ni se mueve ni dice nada, solo está mirándome a los ojos. —Que linda estas Amalia, eres la viva imagen de tu madre gracias a dios—. Sonríe el amigo de mi padre. —Gracioso estas, pero en esta ocasión no te voy a refutar mi Amalia es hermosa como su madre—. Sonríe mi padre acariciando mi cabello. Todos tomamos asiento y empezamos a conversar, el tiempo pasa rápido y ellos tienen que partir, yo me quedo en la terraza mientras que todos van a la sala a despedirse, estoy ahí mirando el hermoso horizonte, ¡qué hermoso es mi país! El viento cálido roza mi rostro, y deja volar los hermosos cabellos de mi rostro. Bueno, Amalia esta fue la despedida, no creo volver a verlo, ya le falta un año para que acabe su carrera y luego asumir sus responsabilidades en la empresa de su padre aparte debe tener muchas chicas de tras de él, mejor guardo este lindo recuerdo de haberlo conocido porque yo también tengo muchos planes, muchas metas y muchas cosas por vivir. Estaba sumergida en mis pensamientos no sé cómo, pero siento una presencia detrás de mí, giro y quedo vacilante algo nerviosa ¿qué hace Mario aquí?, se veía tan bello vestido en forma casual, pero elegante y esa mirada esa maldita mirada que me quita el aire, ok ahora respira Amalia, en eso Mario sin más se me acerca, siento todo en cámara lenta debo dejar de ver películas románticas, en definitiva, sonrío y él me abraza. Siento su aroma ese aroma que me encanta y a la vez me produce una sensación de escalofríos, es extraño, pero siento que lo he sentido antes, un susurro escapa de sus hermosos labios. —Me gustas Amalia Begoña, cuídate, pronto nos veremos. Sin más gira y se va, me quedo estática algo nerviosa, ¡muy nerviosa!, ¿y qué se esperan? ¡Me dijo que le gustaba que pronto vendría! ¡Ahhh...! ¡Quiero gritar de felicidad! Pero me contengo, giro como loca y sonrío debo de estar sonrojada porque siento mis mejillas arder, respiro y salgo al balcón de la terraza veo el coche partir, ese coche donde se lleva mi primera ilusión, para algún día quizás, volver a verlo. Adiós Mario Abellán y ¿sabes? ¡Tú también me gustas!
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