Salvatore golpeó el espejo con su puño hasta hacerlo añicos. Sabía muy bien que no debía beber; sin embargo, lo había hecho sin importarle nada más. Se sentía furioso por la pérdida del bebé, sobre todo, porque pudo haberlo evitado. Desde el momento que decidió apartar a Lía de su vida, también tuvo que alejarse él. Y, sin embargo, siguió buscándola en secreto, vigilándola todas las noches sin poder evitarlo. Sentía amor y odio al mismo tiempo por Lía que le robó la paz desde que se convirtió en una hermosa mujer. Desde que puso sus ojos en ella y la deseó para él… —¡Maldición! —gruñó. Tenía una lucha consigo mismo desde hacía años. Desde el momento que el matrimonio de Sophia se vio alterado por el intercambio de novios. Intentó ser parcial, trató por todos los medios de controlarse

