Gire a un lado mientras aún sentía la luz de la pequeña lámpara alumbrar mi rostro. Era incómodo dormir con la luz encendida. Pero era necesario en caso de peligro. Vivía con seguridad veinticuatro siete. Y quien mejor para el trabajo que el Cabo Bager, quien había pasado cada una de las pruebas que puse para elegir a la seguridad de Palacio. Además de ya ser mi segundo al mando. Si yo no daba una orden el podía darla sin restricción alguna. Decidí finalmente que no podría dormir. Apenas y pasaban de las dos de la mañana, quizás una ronda para ver como andaban las cosas sirviera en estos momentos. Mire en cada esquina como un guardia custodiaba el área. Llegue a la cocina, quizás después de un buen vaso de leche el sueño llegará a mí. -¿Problemas para dormir?- escuche a mis espa

